Daniel Rubio Sánchez. La política se basa en la confrontación, esencialmente de ideas. Siendo estas infinitas y a veces contrapuestas se entiende la facilidad para la polarización de los debates. España ha vivido décadas de polarización política. La aparición de grandes partidos de masas afectó también a España y produjo, gracias en gran medida a una ley electoral que favorecía la creación de mayorías, un fuerte bipartidismo que parecía inquebrantable hasta ahora.

Como he dicho, la política es confrontación y para esa confrontación o debate hacen falta distintos actores políticos, entre ellos los partidos. Tanto en la mayor parte de los países europeos como algunos no europeos como Estados Unidos, el sistema político que se estableció fue bipartidista. El bipartidismo debe entenderse en mi opinión como algo gradual. Así, existen países donde el bipartidismo es prácticamente absoluto como en EEUU, otros como Reino Unido donde prevalecen claramente dos fuerzas mayoritarias pero existe una tercera con relativa importancia y países donde existen diversas fuerzas políticas de apoyo electoral variado en el parlamento pero se mantienen dos grandes partidos como referencia en cuanto a apoyo electoral.

La primera pregunta que habría que hacerse es, ¿por qué esos dos partidos tienen ese nivel de apoyo social o electoral?

En la mayoría de los países que cumplen con las características del tercer ejemplo de bipartidismo previamente citado, los dos partidos mayoritarios mantienen unas posiciones políticas moderadas desde el punto de vista ideológico.

En general, existen dos formaciones políticas de centro-derecha y centro-izquierda que acaparan la mayor parte del electorado. Esto es así porque la gran mayoría de los ciudadanos se sitúan entre el 3 y el 7 en una escala de autoubicación ideológica donde el 1 sería la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha, es decir, rehúyen de posiciones extremistas. En el caso español es el CIS quien se encarga de realizar estas encuestas y ofrece unos resultados que reafirman lo dicho: la media de autoubicación ideológica fluctúa entre 4,55-4,90 aproximadamente. Los españoles, por lo tanto, se consideran generalmente de centro con un ligero escoramiento hacia la izquierda.

Que en la mayoría de países europeos sus ciudadanos adopten posiciones moderadas desde un punto de vista político ayuda electoralmente en gran medida al bipartidismo, pero no es únicamente esto lo que propicia su elevada representación. En el caso de España nos encontramos con una ley electoral que favorece las mayorías, y por ende, al bipartidismo.

Explicar el sistema electoral español es una tarea compleja y que requeriría de mucho espacio por lo que, de manera resumida, trataré de exponer los aspectos más importantes de este:

-El territorio español se divide en circunscripciones a las que se asigna, en función de su población, un determinado número de escaños a elegir.

-Dentro de cada circunscripción, sus ciudadanos tendrán la posibilidad de elegir la lista electoral que prefieran y su representación se repartirá mediante la ley d’Hont.

-Debido a la existencia de muchas circunscripciones donde el número de escaños a repartir es reducido, las posibilidades de un partido minoritario de salir elegido son residuales puesto que, por mucho que su apoyo electoral se vea mermado, los partidos mayoritarios siempre estarán por delante en votos y por tanto obtendrán ese escaño antes que un minoritario si no consigue superarles.

Este sistema es un atropello democrático que, precisamente, está ideado para favorecer teóricamente la propia estabilidad de la democracia. Gracias a este sistema, la capacidad de los ciudadanos para producir un cambio político se ve reducida a favor de la estabilidad democrática, pero también se ve reducida su capacidad de tener los representantes que han podido votar ya que los partidos minoritarios de ámbito nacional están infrarrepresentados.

¿Por qué pueden las próximas elecciones europeas producir un cambio político sin precedentes?

Parlamento Europeo

Es fácil imaginarse un sistema electoral alternativo dondese produjera un reparto de escaños proporcional a los votos, donde cada voto valga lo mismo independientemente de dónde viva cada ciudadano, con el mismo peso e influencia y no existan esas circunscripciones.

Bien, ese es el sistema utilizado para las elecciones europeas y que puede producir no sólo un cambio político transitorio de cara a Europa (que es francamente insignificante ya que España se reparte una pequeña parte de todos los europarlamentarios y la influencia de este posible cambio político sobre el conjunto de la cámara no será destacable) sino un cambio de mentalidad en parte de la sociedad española que aún parece agarrarse a los partidos tradicionales que han gestionado durante todos estos años España y que son directamente responsables tanto de lo positivo como de lo negativo, que es mucho.

Para llegar hasta aquí ha tenido que producirse previamente un proceso de descomposición del bipartidismo que en mi opinión se ha producido en dos fases claras:

1.- Demolición del PSOE:

Como he explicado al comienzo del artículo, en la mayoría de países existen dos fuerzas que abarcan la mayor parte del espectro ideológico. En España el PSOE ha cubierto durante todos estos años el lateral izquierdo desde el centro-izquierda a la izquierda, tocando con Izquierda Unida.

La fuerza electoral de Izquierda Unida se basa en gran medida en la incapacidad política del PSOE. Existe, como es lógico, un transvase de votos desde los sectores más izquierdistas del PSOE a IU cuando el primero no es capaz de satisfacer las peticiones del electorado de izquierdas. Sin embargo, es destacable también el hecho de que esos votantes regresen al PSOE cuando este se “reinventa” y presenta una alternativa a la derecha.

Esto es perfectamente visible durante las últimas décadas. Durante las últimas legislaturas de Felipe González Izquierda Unida vivió la que fue hasta el día de hoy su mejor etapa bajo el liderazgo de Julio Anguita. La corrupción y el terrorismo de Estado practicados por el PSOE produjo un aumentoevidente del apoyo electoral de IU que no se sostuvo en el tiempo, debido en parte a la marcha de Anguita como referente, pero también por la aparición de José Luis Rodríguez Zapatero.

La remodelación del PSOE y una estrategia poco clara de IU provocó su derrumbe hasta los peores resultados históricos que, al mismo tiempo, favorecieron la fuerza electoral del PSOE. Se puede hablar por lo tanto de vasos comunicantes y de IU como un partido de voto protesta cuando el PSOE no actúa como parte de su electorado espera.

Cuando el PSOE se enfrentó a sus propios principios ideológicos en Mayo de 2010 y tomó unas medidas que iban en contra de todo lo realizado por el Gobierno hasta el momento, en contra de la opinión gran parte del partido (especialmente de la militancia) y en contra de la mayoría de sus votantes, sabía que la recuperación del partido sería difícil.

Zapatero

Tomadas esas medidas, el partido perdió la credibilidad del electorado de centro-izquierda a izquierda y gran parte de este electorado lo abandonó, quedando este en una situación crítica en las elecciones del 20N de 2011. Parte de los votantes que abandonaron el partido (en torno a 4.000.000 votantes) apoyaron a otras opciones políticas minoritarias como IU e UPyD que aumentaron exponencia­­­lmente sus apoyos.

El trasvase de descontentos socialistas al PP fue bastante reducido teniendo en cuenta que sólo aumentó su apoyo electoral en 500.000 votos.

2.- Desengaño con el PP:

En las Elecciones Generales de 2011 la ley electoral otorgó mayoría absoluta a un Partido Popular que ya tenía en su poder un gran poder autonómico y municipal desde mayo. El PP tenía vía libre para sacar a España de la crisis, pero no lo ha hecho.

Las dura medidas de Zapatero se repitieron con el Gobierno de Rajoy, la incapacidad del presidente de llamar a las cosas por su nombre también, y España estuvo al borde del abismo el 9 de junio de 2012. Posteriormente se produciría un rescate económico que únicamente afectó al sistema bancario pero que condicionó la política económica del Gobierno y, por lo tanto, la vida y la economía de todos los españoles.

La caída electoral del PP ha sido espectacular, actualmente tiene las intenciones de voto más bajas de su historia, por debajo del 30%. La solidez y fidelidad del electorado del PP parece haberse desvanecido. El fracaso del Gobierno ya es un hecho.

Los ciudadanos ya le han retirado el apoyo a un partido – el PSOE – y ahora también a su teórica alternativa – el PP – ¿Qué ocurre entonces?

El crecimiento de los partidos minoritarios, principalmente IU e UPyD, ha sido imparable desde el 20N hasta el punto de que ya no se puede estar hablando de partidos pequeños, sino medianos.

El PSOE ha sido totalmente incapaz de recuperar parte del apoyo electoral que sus votantes le retiraron el 20N, de hecho incluso ha perdido más apoyos y se situaría actualmente en torno al 25% de los apoyos. La debacle del Partido Popular no ha logrado frenar una caída del PSOE que parece no tener fin.

El PP por su parte habría perdido unos 17 puntos en poco más de año y medio de gobierno y se situaría entre el 27-30% de los votos. Este hecho es insólito, pues históricamente el PP ha gozado de una fidelidad de voto superior a la del PSOE (que ha variado generalmente entre la abstención e IU) y esta fidelidad se encuentra ahora en sus horas más bajas con un Partido Popular donde su propia corrupción (Caso Gürtel y Caso Bárcenas) está acaparando la actualidad informativa en detrimento de las reformas que, teóricamente, deberían satisfacer a su electorado potencial como la Ley de Emprendedores o la Reforma de la Administración Pública.

El gran triunfador de la izquierda sería Izquierda Unida, que estaría devorando el espacio electoral del PSOE, recogiendo a los desencantados con su labor anterior de gobierno con Zapatero y la oposición actual de Rubalcaba además de gran parte de los descontentos con el funcionamiento general del sistema y que forman parte de distintos movimientos sociales como el 15M o la PAH. Los sondeos les sitúan en torno al 15% de los apoyos. Algunos medios incluso les sitúan cerca de los 50 diputados. Su mejor resultado histórico.

En último lugar de los partidos de ámbito nacional se encuentra UPyD, que pese a su juventud, falta de medios y escasa implantación municipal y autonómica está consiguiendo arrastrar a una gran parte de ciudadanos descontentos con los dos grandes partidos desde una posición crítica con el bipartidismo y sin situarse explícitamente en ningún espacio político concreto. UPyD recogió durante la segunda legislatura de Zapatero a buena parte de los descontentos del PSOE y ahora está ocurriendo algo similar con el sector más liberal del PP. Los apoyos de este partido oscilan mucho según los sondeos, pero se situarían en torno al 10%.

Con este escenario político: un PP con tendencia a seguir bajando, un PSOE apuntando al estancamiento en sus datos más bajos y a IU e UPyD tocando sus máximos históricos y con casi un año por delante para seguir ganándose el apoyo ciudadano, ¿se puede hablar de crisis del bipartidismo en España?

Todo apunta a que sí, especialmente si como he dicho antes, se tiene en cuenta el sistema electoral de las elecciones europeas. Una reciente encuesta de Metroscopia para el diario El País daba el siguiente resultado:

Encuesta Europa El País.

Encuesta Europa El País.

-PP: 17 escaños (-7) / -PSOE: 16 escaños (-7) / -IU-ICV-EUiA-BA: 9 escaños (+7) / -UPyD: 6 escaños (+5) / -CEU: 3 escaños (=) / – Edp-V: 3 escaños (=)

Como se puede ver, el cambio es evidente, pero parece insuficiente para producir ningún tipo de vuelco electoral en las siguientes elecciones autonómicas y, finalmente, en las generales.

Sin embargo, parece lógico que de producirse un fuerte cambio electoral (como se espera) pese a que no llegue a vuelco el efecto a los ojos de los ciudadanos puede llegar a extenderse a elecciones posteriores, especialmente en el ámbito autonómico. Es especialmente destacable el cambio político que podría producirse en comunidades autónomas con una fuerte hegemonía del PP como Madrid o Valencia, donde el poder podría pasar a manos de la izquierda.

El País publicaba también recientemente un interesante artículo que podéis encontrar al final de este artículo y que explicaba cómo el cambio político en España dependerá principalmente de la abstención que se produzca, algo que es aplicable también a las elecciones europeas. Precisamente las elecciones europeas se caracterizan por su baja participación y por un voto con una intención generalmente distinta a la que se produce en las generales. Para un profundo análisis de este aspecto recomiendo la lectura del libro “Comportamiento político y electoral” de Eva Anduiza y Agustí Bosch.

Las elecciones europeas previas muestran cómo el apoyo de partidos minoritarios o “outsider” crece en estas elecciones en las que el electorado español no muestra demasiado interés. La participación se espera baja y se la abstención dependerá, en gran medida, el resultado de estas elecciones.

Si lo que ahora se concibe como abstención vota puede mantener la hegemonía bipartidista en las elecciones europeas y frenar, en parte, una corriente cada vez mayor de rechazo a los dos grandes partidos. Si por el contrario vota pero lo hace por las opciones minoritarias de ámbito nacional los resultados pueden ser imprevisibles.

Los esfuerzos, por tanto, de IU e UPyD deben de enfocarse en presentarse como una alternativa real y clara a los dos grandes partidos, no únicamente como una opción transitoria de protesta que tarde o temprano podría retornar a su partido de origen si la situación política se normalizara de nuevo, en caso que esto suceda.

Ninguno de estos dos partidos debe dar por hecho ningún vuelco electoral puesto que, realmente, no está nada decidido a un año de las elecciones. No lo estará siquiera el día de antes. Todo dependerá de lo que decida hacer esa gran masa abstencionista con la que la mayoría de empresas de demoscopia no saben qué hacer. El cambio dependerá de ellos.

 

Artículo de El País al que hago referencia:

http://politica.elpais.com/politica/2013/07/27/actualidad/1374938585_706163.html

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