Análisis

Y después de las elecciones europeas, ¿qué?


Daniel Rubio Sánchez. Sorpresa. Esa podría ser la sensación general palpable al conocerse los resultados de las elecciones europeas en España a las 23h el pasado domingo. Sorpresa en muchos sentidos, desde luego. Las encuestas, una vez más, habían fallado estrepitosamente. La suma de los dos grandes partidos no alcanzaba siquiera el 50% de los votos por primera vez y la gran mayoría de las nuevas formaciones políticas lograban entrar en un parlamento europeo también más fragmentado que se mantiene con mayoría popular y amenazado por el auge de los eurófobos y los fascistas.

Alguna de esas nuevas formaciones (Podemos), de hecho, han logrado adelantar en apenas 4 meses a partidos que llevan décadas asentados en el sistema de partidos. De momento, la debacle se ha llevado por delante al Secretario General del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que anunciaba su dimisión el día siguiente de conocerse los resultados. En el PP guardan silencio de momento.

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La crisis económica, la corrupción, las medidas del gobierno popular y la decepción general con la clase política, entre otros muchos factores, llevaron el pasado domingo a un resultado alejado de las previsiones de las encuestas, que si bien auguraban un descenso del Partido Popular y el Partido Socialista, se equivocaron en su magnitud. Algunos de los partidos más beneficiados por esa debacle electoral de ambos partidos esa misma noche proclamaba el fin del bipartidismo en España, pero quizás sea demasiado pronto, o no.

  • Partido Popular (PP)

El PP bajó hasta el 26% de los votos frente al 42% que obtuvo en las elecciones europeas de 2009, un descenso de 16 puntos porcentuales que está siendo atribuido por numerosos analistas electorales y periodistas a una crisis económica que continúa padeciendo la ciudadanía y cuya salida no parece, a ojos de la ciudadanía, próxima. Las medidas llevadas a cabo por el gobierno conservador de Mariano Rajoy han sorprendido incluso a gran parte de sus propios votantes, ya que han ido en numerosas ocasiones, en sentido contrario a lo propuesto en el programa electoral con el que ganó las elecciones generales de 2011.

La corrupción institucionalizada en el seno de la formación conservadora también habría podido pasar factura ante los votantes tradicionales del PP. El Caso Bárcenas, el Caso Gürtel y otros casos de corrupción a nivel autonómico han restado credibilidad a un gobierno que pedía a la ciudadanía grandes sacrificios. Las mentiras, ya demostradas, del Presidente en el propio parlamento y la dejación de responsabilidades no han contribuido a movilizar a un electorado también molesto por la política antiterrorista (Bolinaga…) o la política frente a los secesionistas catalanes.

La movilización de la izquierda (e incluso parte de sus votantes más moderados) frente a numerosas medidas de marcado carácter ideológico como la Ley del aborto o la LOMCE han producido una sensación de soledad que ha sido real en el parlamento durante la aprobación de numerosas medidas.

La ciudad de Madrid ha sido escenario de numerosas y multitudinarias manifestaciones casi siempre contrarias a medidas del gobierno en ámbitos como el educativo o el sanitario. La privatización de servicios públicos por parte del gobierno autonómico, también de signo popular, ha suscitado las críticas de la gran parte de los especialistas y ha creado un movimiento, la marea blanca, que junto a otras como la marea verde por la educación han colapsado el centro de Madrid en decenas de ocasiones. El carácter reivindicativo y no violento de esas mareas ha dificultado además la criminalización de estos movimientos sociales y ha conseguido que la sociedad al menos se cuestione las medidas que están tomando tanto el gobierno central como el autonómico.

La confluencia de todos estos factores probablemente explique el por qué de la catástrofe electoral a la que se enfrenta el PP en Madrid a un año de las elecciones autonómicas y municipales. El Partido Popular no ha conseguido superar siquiera el 30% de los votos cuando hace dos años y medio superó el 50% en esta comunidad y en las pasadas elecciones europeas de 2009 rondó el 50% también. La pérdida del 40% de su electorado en estas elecciones debería llevar a reflexionar al PP, que asegura que su electorado “se ha quedado en casa” y “no ha cambiado de formación”, pero los datos rebaten estas afirmaciones.

Vox, partido creado a raíz de la insatisfacción (cuando no enfado) de ciertos sectores del PP, ha conseguido más de un 3,6% de votos en la Comunidad de Madrid. No es un resultado muy alto, pero en Madrid ciudad supera el 4% y se acerca a los 50.000 apoyos y en distritos de la capital como Salamanca o Chamartín superan el 8% de los votos. La fuga hacia otras formaciones moderadas como C’s o UPyD también parece lógica. El PP ha pasado en Madrid de más de 1.100.000 votos en las europeas de 2009 a 660.000 con una participación similar.

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La crisis popular parece aún más grave en la Comunidad Valenciana donde han llegado a tener a un tercio de su grupo parlamentario en Les Corts imputado por corrupción y donde se han llegado a firmar peticiones de indulto a diputados condenados por diputados del grupo al que pertenecían. Aquí, como en la Comunidad de Madrid, el PP pierde la mitad de los apoyos desde 2009 (de 985.000 a 505.000) y tampoco logra superar el 30% de los votos quedándose en un 29% (tuvieron un 52% en 2009). La reconfiguración del mapa político valenciano de cara a las próximas autonómicas resulta especialmente adverso para el partido de centroderecha, ya que el resto de formaciones excepto UPyD son de centroizquierda e izquierda y parece probable que se apoyen entre ellas para evitar una victoria pírrica del PP. UPyD tendría la llave ya que su entrada con mucha fuerza en Les Corts se da ya por asegurada pero parece imposible que apoye el PP valenciano.

Andalucía ha sido, según diversas fuentes del PP, la gran decepción de las elecciones toda vez que el mal resultado en Madrid y Valencia ya se daba por asegurado. Juan Manuel Moreno Bonilla, recientemente designado por Rajoy como líder del PP andaluz resulta desconocido para más de dos tercios de los andaluces todavía según sondeos como los de CAPDEA. Apenas han superado el 25% de los votos en una comunidad clave para las próximas generales por los diputados que aporta al Congreso y su peso poblacional. El PP no ha sabido hacer frente a la socialista de Susana Díaz con su apuesta por Moreno Bonilla y ha estado en estas elecciones a 10 puntos del PSOE.

El resultado de los populares en Cataluña ha sido también decepcionante en un contexto favorable a la polarización política identitaria por el debate nacionalista amplificado desde la convocatoria del referéndum de Artur Mas. Los de Alicia Sánchez Camacho pasan de tercera a quinta fuerza y pierden un 8% en un territorio clave los próximos meses. La fuga de parte del electorado del PP catalán (y también del socialista) a Ciutadans estas elecciones es evidente, alcanzando la formación de Albert Rivera un 6,2% que pese a todo es un resultado decepcionante también para esta formación teniendo en cuenta sus resultados en las pasadas elecciones autonómicas catalanas donde superaron ampliamente este resultado.

En el resto de comunidades se repite esta tónica general de descensos del PP si bien en algunas regiones como La Rioja la bajada no es tan abrupta (de un 50% a un 38%) y en otras como Murcia el PP sigue prácticamente duplicando al PSOE, aunque el aumento de otras formaciones como Izquierda Unida o UPyD podrían poner fin a su mandato.

  • Partido Socialista (PSOE)

El PSOE continúa su deriva hacia la irrelevancia perdiendo votos en sus comunidades más favorables (en Andalucía se han dejado un 12% pese al huracán Díaz afectados en gran medida por el Caso de los ERE) y bajando sobre un suelo ya bien bajo como en la Comunidad de Madrid donde bajo el mandato de Tomás Gómez pasan de un 35% en 2009 a un sorprendente 18,9%.

La caída de los socialistas es aún más grave si se tiene en cuenta que se trata del principal partido de la oposición y el que, en la teoría política, debería capitalizar el notable descontento ciudadano con el gobierno de Mariano Rajoy.

Las medidas contrarias a la política clásicamente socialdemócrata llevadas a cabo por el ejecutivo de Rodríguez Zapatero durante la segunda legislatura socialista costaron al PSOE las elecciones autonómicas y municipales (en las que perdieron mucho poder efectivo) y un adelanto electoral de las generales que terminó en una debacle electoral esperada. Meses después parecía que el PSOE recuperaría crédito poco a poco, pero la labor opositora llevada a cabo por Rubalcaba no ha sido correcta en muchas ocasiones, con graves errores de estrategia y planteamientos y no ha hecho más que favorecer a una Izquierda Unida al alza con más credibilidad ideológica que los socialistas.

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Quizás precisamente para evitar esta sangría electoral a su izquierda los socialistas llevaron a cabo un intento de moción de censura contra Monago en Extremadura para retratar a Izquierda Unida, que con su abstención permite gobernar a los populares. Los socialistas logran salvar la cara en esta comunidad con un 38% de los votos, si bien es cierto que pierden diez puntos, pero logran mantenerse como en 2009 por delante de los populares.

Los socialistas vascos, por otro lado, sí han sufrido un duro revés electoral (del 27,7% al 13,7%) desde las anteriores europeas en favor de la izquierda abertzale y han pasado a ser tercera fuerza política tras la primera legislatura con un lehendakari no nacionalista de la democracia en el País Vasco.

En Cataluña la sangría de votos, acrecentada por el debate soberanista y la división del PSC, es total. Los socialistas catalanes se dejan nada menos que el 22% de los votos, pasando de un 36% a un 14%. Sin ese feudo, los socialistas tendrán difícil si no imposible llegar a La Moncloa.

  • La Izquierda Plural

Tras la travesía en el desierto llevada a cabo tras la marcha de Anguita, la izquierda recupera relevancia con el cuestionamiento del sistema en su conjunto. La coalición liderada por Cayo Lara ya ganó peso electoral tras décadas de pérdidas en 2011, pero es en estas elecciones europeas en las que afianza su crecimiento pasando del 3,7% de 2009 y el 6,9% de 2011 al 10% de los sufragios en estas pasadas elecciones europeas.

No cabe duda alguna, los datos de las encuestas del CIS así lo reflejan, de que la coalición de izquierda se beneficia de la debacle de los socialistas (en torno a un 7,5% de los votos socialistas en 2011 se irían a IU ahora según el CIS, unos 550.000 votos) pero también lo hace del voto de las diferentes mareas sociales que han salido a la calle durante los últimos años contras las medidas del PP.

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Su crecimiento es notable en la Comunidad de Madrid pasando de un 4,5% a un 10,5%, pero resulta aún insuficiente para postularse como alternativa real al PSM pese a que se encuentran a 8 puntos de Tomás Gómez. En otras comunidades como Andalucía, donde gobiernan en coalición con el PSOE, también duplican, mientras que en otras como Cataluña casi duplican (10,3%) y logran pasar a ser cuarta fuerza por delante del PP.

Si bien los resultados de La Izquierda Plural muestran un crecimiento notable, este crecimiento no ha sido el esperado por los militantes y líderes de la coalición. La explosiva aparición del nuevo partido Podemos ha rebajado sus expectativas y les ha restado una parte importante de su electorado más joven y combativo.

  • Podemos

La sorpresa de la noche electoral. Ninguna encuesta se acercó a los 5 eurodiputados que consiguieron el pasado 25 de mayo. La mayoría se situaba en el entorno de 1-2 diputados, pero finalmente, liderados por el televisivo Pablo Iglesias (profesor universitario de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid) y asesorados por jóvenes expertos en procesos electorales y marketing político como íñigo Errejón o Juan Carlos Monedero han liderado la rabia de un sector de la población hastiado de los partidos mayoritarios y el funcionamiento del sistema y que no encontraba acomodo en Izquierda Unida.

A la espera de un análisis postelectoral del CIS, el perfil del votante de Podemos parece joven, de izquierdas y con estudios universitarios (ámbito en el que el partido se ha sabido mover excepcionalmente junto a las redes sociales, donde ya superan en seguidores a los partidos mayoritarios). La explosión inesperada de este partido ha sorprendido tanto a Izquierda Unida como a Unión Progreso y Democracia, que han quedado detrás de Podemos en comunidades tan importantes como Madrid. Un partido con apenas unos meses de formación y un presupuesto inferior a los 150.000 euros ha logrado desbancarles y quedar tercera fuerza.

Este fenómeno político, cuya pervivencia se demostrará en las próximas elecciones autonómicas y municipales, ha sido capaz de liderar una auténtica revolución contra lo establecido atrayendo tanto a jóvenes como a familias de clase baja y media. En esta correlación puede observarse la relación entre el paro registrado en el distrito en proporción sobre la población en edad de trabajar y el % de voto a los partidos. Además de la evidente relación entre los partidos de izquierda con el voto en las zonas más desfavorecidas y el de los de derechas con el voto en las zonas más pudientes, se puede apreciar que la tónica de los partidos de izquierda (o de clase, según se vea) se cumple también con Podemos en cierta medida.

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En este segundo gráfico se puede apreciar también como en voto a Podemos está estrechamente relacionado con la edad de la población en la zona de Madrid de la que estemos hablando

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Podemos obtiene un notable éxito en zonas como Vallecas, Vicálvaro o el distrito centro frente a Chamartín o Salamanca donde, como hemos visto, triunfa Vox. Se trata pues, de un voto de edad y de clase.

Estos días se está generando cierto debate bastante interesante desde el punto de vista de la política como ciencia en torno a la procedencia del voto de Podemos y este otro gráfico es bastante esclarecedor

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Existe una relación, aunque débil, entre el crecimiento de Izquierda Unida y el de Podemos. Es decir, donde Izquierda Unida crece, Podemos tiende a crecer también. Sin embargo, la caída del PSOE sí está más relacionada la subida de la formación de Pablo Iglesias, por lo que parecería lógico deducir que también recoge bastante exvotantes socialistas, pero para establecer una conclusión clara habría que esperar a los análisis postelectorales.

En todo caso se trata de un partido con un resultado excepcional con un programa electoral cuestionado desde distintos foros por sus propuestas estatistas favorables a la nacionalización de sectores estratégicos o la creación de una renta universal para todos los ciudadanos, propuestas en sintonía con Izquierda Unida. La diferencia radica en que son presentadas desde otra perspectiva y debatidas en torno a unos círculos de tipo asambleario que recuerdan al 15M, de donde también toman muchas propuestas de regeneración política que probablemente gocen de un apoyo masivo en el conjunto de la población española en la línea de la limitación de mandatos, la reducción de cargos de libre designación o el recorte del sueldo de los eurodiputados a 2000 euros. En este sentido, que algunos calificarían de populista, los eurodiputados del partido cobrarán 3 veces el salario mínimo interprofesional (SMI), es decir, 14 pagas de 1935 euros.

No han faltado voces críticas desde la propia izquierda con Podemos, algunas especialmente combativas en el ámbito de Izquierda Unida, que consideran al partido liderado por Iglesias como una nueva fragmentación del voto a la izquierda del PSOE y que abogan por la colaboración de ambos en algún tipo de coalición para, juntos, desbancar al PSOE como partido hegemónico de la izquierda española.

Si bien no se pueden extrapolar los resultados autonómicos de las elecciones europeas a las futuras elecciones autonómicas de 2015, sí que pueden servir para tener una idea de cómo podría estar el panorama político de la Asamblea de Madrid entonces. La situación para el PSOE es demoledora en Madrid, pero también en la mayoría de las comunidades. La suma de Podemos e Izquierda Unida presentándose por separado tiene más apoyos que el PSOE en Madrid. Es posible que coaligándose Podemos pierda algunos votos ganados de sectores no izquierdistas, pero también es posible que la aparición de una fuerza política joven que realmente discuta la partida al PSOE pueda movilizar a muchas personas o hacer dudar a muchos votantes del PSOE que votan a los socialistas para frenar al PP.

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Independientemente del resultado que pudiera conseguir una hipotética coalición, por mucho que bajaran, ambos sumarían cerca de un 15% y en algunas comunidades se acercarían al 20% y al PSOE. Establecida esta situación el PSOE se hallaría ante una situación donde tiene todo que perder:

Apoyar un gobierno en el que el PP tenga mayoría en favor de la gobernabilidad de la comunidad autónoma o ayuntamiento correspondiente o ser apoyados por el PP. Tomar esta opción probablemente les condene de cara a las generales, sobre las que ya se empieza a hablar de una gran coalición entre socialistas y populares.
Apoyarse en IU y Podemos o una de ambas opciones si no se coaligan (preferentemente la primera), hecho que probablemente despierte los ataques del PP y movilice al electorado de derechas frente a un frente popular de la izquierda.
Pablo Iglesias sostiene que juega para ganar, pero a día de hoy parece más probable que deba jugar sus cartas de bisagra si las llega a tener antes que jugar a ganar y de cómo lo haga dependerá mucho su resultado en futuras convocatorias. Aún está por ver qué apoyos tendrá su partido a nivel autonómico y municipal sin él como referente y sin líderes destacables en las ciudades, pero sí parece claro que él se presentará para las elecciones generales renunciando al puesto en Estrasburgo.

  • Unión Progreso y Democracia (UPyD)

UPyD ha multiplicado por cuatro sus eurodiputados de 2009, entonces solo Francisco Sosa Wagner logró entrar en el Parlamento Europeo con un 2,85% de los votos, ahora los magentas alcanzan el 6,5%. Pese a este buen resultado respecto a 2009, el crecimiento del partido de Rosa Díez solamente ha sumado 1,8 puntos porcentuales respecto a las elecciones generales de 2011 en un contexto inmejorable para el crecimiento de la formación centrista: una caída de un 18,5% del PP y de un 5,7% del PSOE. Las encuestas apuntaban a un resultado ligeramente inferior en torno al 5,5% y 3 eurodiputados, pero se trata de una opción política permanentemente infravalorada en las encuestas electorales y las expectativas eran mayores.

La irrupción de Podemos en comunidades autónomas claves para UPyD como Madrid les ha cortado las alas (pasan de un 10,29% en 2011 a un 10,56% en 2014) y la llegada de Ciutadans al ámbito nacional ha herido su crecimiento también en el resto de comunidades alcanzando los de Albert Rivera un 3,1% nacional que en gran medida podría haber sido para UPyD, sumando 6 eurodiputados y colocándose delante de Izquierda Unida como tercera fuerza política.

UPyD crece, pese a su estancamiento por estos factores en Madrid, en el resto de comunidades, y crece de forma notable. En la Comunidad Valenciana (donde sus aspiraciones electorales con elevadas) pasan de un 2% a un 8,4% por delante de Podemos y Compromís y a un paso de EUPV-EV. En Castilla La Mancha sorprenden alzándose con un 7,2% por delante de Podemos y en el norte mejoran los resultados ampliamente tocando un 8,1% en Cantabria, o un 6% en Asturias donde se hace fuerte en los núcleos urbanos (7,2% en Gijón y 7,4% en Oviedo).

En las comunidades autónomas más desfavorables también se crece, poco a poco. Cataluña sigue siendo territorio inexpugnable para UPyD, pero alcanzan un 1,3% aún contando ahora con Ciutadans frente al 0,8% de 2009. En País Vasco llegan al 3,28% frente al 1,5% de 2009 y tocan el 5,19% en Vitoria-Gasteiz. Galicia también mejora, dentro de los pobres resultados, con un 3,47% desde el 1,2% de 2009. También es el caso de Navarra ha mejorado ostensiblemente los resultados, de un 2% a un 4,58%.

Sorprenden positivamente los resultados de Canarias donde la formación pasa de un 1,1% a un 6,9% estas elecciones y de la región de Murcia, donde UPyD sube hasta el 9,4%. En Andalucía poco a poco también ganan terreno y ya superan el 7,1%

Si bien estos resultados no tienen por qué repetirse en las autonómicas, la entrada de UPyD en Las Cortes valencianas, el parlamento andaluz, el parlamento de La Rioja o la Asamblea Regional de Murcia en 2015 con una buena representación, además de en centenares de ayuntamientos de toda España.

Se ha criticó mucho en sus comienzos que UPyD creciera mucho en Madrid y poco en el resto del país y se le colocó una etiqueta de “partido madrileño” que no cuadra con la realidad a tenor de los datos y de este gráfico que muestra la distribución de los votos en el territorio español:

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Es apreciable que, salvo en Cataluña en el resto de las comunidades la distribución del voto de UPyD es casi homogénea. En estas elecciones europeas, de hecho, el crecimiento de la formación ha sido provocado por el crecimiento y consolidación ajenos a Madrid. El votante tipo de UPyD es el que goza de un mayor nivel de estudios y tiene una edad comprendida entre los 30-45 años. Además, UPyD es el partido predominante entre los universitarios que votan (según el último CIS de abril de 2014, que no recoge a Podemos) seguido de Izquierda Unida, lo que augura un buen futuro electoral en ese aspecto a ambas formaciones políticas.

  • Ciutadans / Ciudadanos (C’s)

La formación política de Albert Rivera da el salto (por segunda vez tras el fracaso de la coalición las pasadas europeas con Libertas) a la política nacional con un buen resultado para su partido. Consiguen 2 eurodiputados aupados por un respaldo mediático evidente, aunque no al nivel de Podemos, y por la popularidad de sus candidatos: Javier Nart y Juan Carlos Girauta, entre otros.

De cara a las elecciones de 2015 ya están realizando alianzas con partido localistas y regionalistas, algunos de dudosa fiabilidad como Unión de Ciudadanos Independientes (de Illescas) o el Centro Democrático Liberal de Gema Amor, para establecer una red suficiente (la propia es inexistente) para poder presentarse con alguna garantía.

Su votante es muy similar al de Unión Progreso y Democracia, y el partido tiene su nicho principal en la capital al igual que en su día lo tuvo la formación de Rosa Díez. Destacan sus resultados en Madrid, rozando el 5% mínimo exigido para poder entrar en la Asamblea de Madrid. Recogen bastantes votantes del PP de Madrid que no optan por UPyD, ni por VOX o la abstención.

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Como he comentado al comienzo, sus resultados en Cataluña, sin embargo probablemente no hayan sido los esperados por el partido, ya que han visto reducidos sus apoyos desde las elecciones catalanas de 2012 a pesar de que el PP y el PSC también retroceden en gran medida.

En el resto de comunidades autónomas sus resultados no destacan especialmente y se mueven en el entorno del 2%, totalmente insuficientes para tener representación autonómica o local de mantenerse.

  • Primavera Europea (Equo, Compromís, Cha, Por un Mundo + Justo…)

La candidatura ecosocialista ha conseguido entrar en el Parlamento Europeo con un eurodiputado, no sin cierto mal sabor de boca. Se esperaba algo más. El inesperado auge de Podemos ha afectado negativamente a una candidatura de izquierdas también cercana a los movimientos sociales, pero con un matiz ecologista que parece no terminar de cuajar en un país como España.

Los resultados de Equo, referente de la candidatura en las comunidades donde no estaba Compromís o Cha, han sido verdaderamente decepcionantes como se puede apreciar en el siguiente mapa.

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De no haber sido por los resultados de Compromís en la Comunidad Valenciana, que tampoco han sido los esperados por la aparición de Podemos, probablemente no habrían logrado el eurodiputado. Cha también ha aportado gran parte de los apoyos en Aragón. Los resultados son muy discretos en Madrid y pírricos en el resto del país.

Las perspectivas no son nada positivas para Equo a nivel nacional, y sus aspiraciones de acceder en Madrid a ayuntamientos o incluso a la Asamblea parecen meros deseos a día de hoy con el 2% conseguido hasta el momento, teniendo en cuenta que existe una barrera del 5% para acceder que ningún partido, salvo UPyD, está dispuesto a reducir o eliminar en aras de una mayor pluralidad política.

Se trata de unos resultados nefastos para el bipartidismo y esperanzadores para el resto de partidos minoritarios que han logrado acceder al Parlamento Europeo (Vox finalmente no lo ha logrado por unos miles de votos), pero no debe confundirse el apoyo logrado en unas elecciones desgraciadamente consideradas de segunda para los españoles con los resultados que puede haber en 2015 en las autonómicas o en las generales. No deben confiarse quienes desean el fin del bipartidismo, nada está hecho. La brecha está abierta. Ahora queda romperla completamente y ese es el trabajo más duro. Harán falta más propuestas, más cambio y más iniciativa si de verdad se quiere conseguir el cambio político que algunos deseamos.

Gráficos: ElDiario.es

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