Roberto Carro Vázquez (EQUO):

Los entresijos de la reforma de la Política Pesquera Común (PPC)

  • La reforma de la PPC (período 2015-2020) constituye un avance hacia la sostenibilidad de los ecosistemas marinos, así como de las poblaciones e industria pesqueras, gracias en buena medida a la influencia de los verdes (capitaneados por la eurodiputada Isabella Lövin) y al trabajo conjunto con los socialdemócratas.
  • La situación actual de muchos pescadores y los descartes, dos de las cuestiones más controvertidas. En España, Greenpeace ha denunciado que la ministra Tejerina sigue sin aplicar esta reforma.

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La PPC y la necesidad de gestionar las poblaciones pesqueras

Las poblaciones pesqueras presentan una capacidad reproductiva más o menos alta, pero en todos los casos limitada, lo cual hace necesario un control de la pesca para proteger la supervivencia de las poblaciones, permitir la existencia de una industria pesquera rentable, duradera y equitativamente repartida y conservar los recursos marinos, la biodiversidad y la estabilidad del ecosistema.

La política pesquera común llevada a cabo hasta el momento puede ser calificada fundamentalmente de cortoplacista e irresponsable, permitiendo cuotas (límites de captura establecidas para la mayor parte de poblaciones de peces de interés comercial) por encima de las científicamente recomendadas. Por este motivo, se ha alcanzado una situación de insostenibilidad donde el 88% de los caladeros europeos se hallan sobreexplotados, las capturas han descendido un tercio la última década y, por tanto, el 60% de la pesca se importa del exterior. Así, y sin la existencia de subsidios, la industria pesquera en Europa estaría prácticamente muerta. El cómo se han repartido dichos subsidios y para qué, se sigue poniendo en cuestión.

Esta situación claramente debía virar, y fueron la urgente e imperiosa necesidad por un lado, y la entrada en funcionamiento en la Unión Europea del Tratado de Lisboa por el otro las que lo permitieron. Con este Tratado, el Parlamento adquiría voz y posibilidades de colaborar en la regulación/legislación de la política pesquera propuesta por la Comisión Europea. Desde el Parlamento surgió una voluntad de cambio hacia una pesca más sostenible y viable a largo plazo, bajo el liderazgo de la eurodiputada socialista Ulrike Rodust (la rapporteur o persona que en el Parlamento llevaba el peso del proceso) y de su aliada y experta en el tema Isabella Lövin, eurodiputada del grupo Verdes/ALE. Los obstáculos y los detractores no fueron pocos.

Objetivos de la reforma de la PPC

¿Cuáles eran los objetivos principales de la nueva PPC promovida por el grupo verde?

  • Evitar la sobrepesca en 2015, utilizando como referencia las recomendaciones científicas y el MSY (Rendimiento Máximo Sostenible, que es la captura óptima que puede extraerse de una población de peces año tras año sin comprometer su capacidad de regeneración futura) y equilibrar estas medidas con la difícil situación de los pescadores de muchas regiones. Este esquema clarifica este punto:

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  • Proteger el medio ambiente, la biodiversidad y el ecosistema marino.
  • Regular los mercados, subsidios y presupuestos.
  • Regionalizar las decisiones, pues es importante tener en cuenta la situación concreta de cada una de las regiones a la hora de tomar ciertas resoluciones.
  • Fomentar la pesca sostenible, teniendo en consideración a aquéllos que pesquen de forma más respetuosa con el medio (en cuanto a tecnología, métodos, zonas de pesca…).
  • Reducir/eliminar los descartes (capturas que por su escaso valor comercial, tamaño por debajo de los mínimos… se devuelven al mar).

Organización del proyecto y aprobación

La Comisión Europea, ante la insostenibilidad de la situación y con el Tratado de Lisboa aún sin aprobar, consultó a partir de 2008 a diferentes grupos y organizaciones, y planteó su propuesta de reforma en el año 2010. El Comité de Pesca del Parlamento Europeo, compuesto por 25 eurodiputados repartidos de manera proporcional en función del resultado de las elecciones (es decir, con mayoría conservadora y socialdemócrata, pero también con influyente presencia verde), planteó 2500 enmiendas a la propuesta de la Comisión, que fueron agrupadas de forma asumible y aplicable. A pesar de la oposición de los conservadores a algunas, fue aprobado, y el Parlamento al completo y el Consejo de la Unión Europea serían quienes determinarían la llegada a buen puerto de la reforma.

El Parlamento, en una votación histórica, aprobó por gran mayoría la reforma, presionado en parte por muchas campañas y organizaciones externas como Ocean 2012 o Fish Fight. El último escollo fue el Consejo, el cual tras plantear unas duras negociaciones que a punto estuvieron de tumbar la reforma, se conformó, fundamentalmente, con relajar la prohibición de los descartes, permitiendo un 7% más algunas excepciones.

Cuestiones sin resolver tras la resolución de la nueva PPC

Situación de los pescadores

Uno de los principales problemas es compaginar la necesidad de restituir los caladeros para que la industria pesquera recupere su viabilidad y podamos asegurar la supervivencia del sector a largo plazo con las necesidades inmediatas de los pescadores, que ven que las cuotas asignadas resultan a menudo insuficientes para poder vivir del sector pesquero. Esto, sumado a que los subsidios no se han enfocado, tal y como afirmaba WWF, de la manera correcta, genera un problema de difícil solución. Las cuotas las marca la Comisión Europea, y el Parlamento y el Consejo solamente realizan una función observadora en dicho proceso. A su vez, y dentro del propio país, son los Gobiernos Nacional y Regionales los encargados de realizar un reparto justo y adecuado, papel apoyado por el incremento de la regionalización de las decisiones que comprende la reforma de la PPC aprobada.

Este problema, concretamente en España, se ha saldado con protestas cada vez más desesperadas acerca de la inadecuación en dichos repartos. La cadena al completo debe ser evaluada a fin de encontrar soluciones que a día de hoy todavía no están sobre la mesa en muchos ámbitos.

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Los descartes son, como se explicó anteriormente, las capturas que se devuelven al mar por el motivo o razón que sea. A primera vista y con la definición en la mano, no parece haber problema alguno, pero eso no es cierto. En el caso de muchas especies, el índice de supervivencia tras el descarte es muy bajo o incluso nulo. Además, hay otras de las cuales sólo se conservan a bordo las partes de valor comercial, como las colas de las cigalas, y el resto se devuelve al mar. Esto supone una pérdida tanto para el ecosistema marino como para la economía del sector (porque se suelen descartar juveniles de especies de alto valor, disminuyen las poblaciones de las que viven otros pescadores…), si bien es cierto que, en contra de lo que plantearon los verdes, algunos estudios afirman que los descartes alimentan a una parte de la fauna marina, por lo que un ecosistema que se habría adaptado a este fenómeno vería nuevamente su realidad alterada. Por otro lado, no está permitida la captura de peces por debajo de una talla mínima o de peces cuya cuota se ha sobrepasado. Por lo tanto, si no podemos “hacer descarte” de ellos, ¿hay alguna solución?

Si bien no hay una solución milagrosa, es un problema que podemos mitigar enormemente:

  1. Evitar los lugares/técnicas que pueden acarrear pescas no deseadas (de ahí las zonas de veda).
  2. Asegurar la posibilidad de huida a los peces que no se desea atrapar (utilización de mallas especiales y dispositivos selectivos).
  3. Fomentar la investigación en este ámbito con el objetivo de lograr una pesca cada vez más sostenible (estudio de poblaciones pesqueras, nuevas técnicas de pesca…).

Por último, cabe esperar que los mínimos descartes que se produzcan/admitan puedan ser absorbidos por el propio ecosistema, teniendo en cuenta lo antes mencionado, y que los mecanismos de control sobre este procedimiento aseguren efectiva y eficientemente que no se sobrepasan los límites permitidos de descartes.

¿Se está implantando la reforma en España?

Ante esta reforma, que obliga a los Gobiernos a detectar la sobrecapacidad pesquera y a gestionarla, a identificar y a publicar la capacidad pesquera de nuestra flota, a acabar con la pesca en embarcaciones como los Monster Boats… en España se continúan haciendo oídos sordos. Greenpeace denuncia prácticas de pesca ilegal, que consejeros de empresas pesqueras estén en organismos que repartan las cuotas y otra serie de despropósitos que siguen sucediendo en nuestro país. Así pues, no sabemos si es que el Partido Popular se está “equivocando” nuevamente de dirección (a pesar de afirmar que está en la correcta) o si directamente prefiere incumplir las directrices marcadas por Europa y lanzarse a la aventura del destrozo de los océanos en un nuevo intento de relanzar la #MarcaEspaña. “Piensa mal y acertarás”, dicen.

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