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El giro hacia la irrelevancia del PP de Cataluña


Daniel Rubio Sánchez. Los sondeos de los medios de comunicación y los internos encargados por el partido eran claros: el PP catalán corría serio peligro de quedar como última fuerza en las elecciones del 27S, por detrás incluso de las CUP, rondando los 8-10 diputados y perdiendo la mitad de los representantes que alcanzaron el 2012. Girar hacia la derecha no ayudará a frenar la sangría hacia Ciudadanos, que se produce por el centro.

A dos meses de las elecciones el Partido Popular cambia de estrategia y de candidato ante la irreversibilidad de un nefasto resultado. No hay mejor prueba de su asimilación del batacazo seguro que está por venir que elegir como candidato a Xavier García Albiol. Con poco que perder, cualquier cambio solo puede mejorar los resultados que esperan, incluso el cambio de Sánchez Camacho por García Albiol.

Pese a la estudiada campaña de lavado de imagen que sufriremos los próximos días para intentar evitar que su designación afecte negativamente a los intereses del partido a nivel nacional, Albiol es el representante de la línea más dura, más derechista y más abiertamente xenófoba del Partido Popular catalán. Su discurso, basado en la identificación del inmigrante como un peligro, un riesgo y un factor que altera negativamente la convivencia le ha granjeado muchos apoyos en Badalona, donde llegó a ser alcalde, pero también ha levantado una fuerte oposición entre quienes ven en ese discurso populista una búsqueda desesperada de votos en un territorio electoralmente hostil para los conservadores de Rajoy. Juega a su favor sin embargo que precisamente ese discurso incendiario haya provocado que sea conocido por la mayoría de los catalanes, algo de lo que no podían presumir otros posibles candidatos como Andrea Levy o Enric Milló. Su candidatura devolverá sin duda al PP catalán a los medios, pero no está tan claro que vaya a ayudarles a mejorar sus resultados electorales el próximo 27S.

Su candidatura sin duda devolverá al PP catalán a los medios, pero no está tan claro que vaya a ayudarles a mejorar sus resultados electorales el 27S.

No deja de ser paradójico en todo caso que el PP se incline por una figura con un discurso tan populista y falto de soluciones reales para los ciudadanos cuando su mensaje político los últimos meses se basa en atacar el populismo de la izquierda, representado según su criterio en Podemos. ¿Podría decirse que el PP ha optado por el populismo de derechas en Cataluña? Honestamente no creo que sea su objetivo, aunque es evidente que han abandonado el perfil bajo que mantenían allí y que tantos réditos electorales ha dado a Ciudadanos. Saben que tienen poco que perder y alguien tan polémico como Albiol creen que podría evitar la sobreexposición mediática de Ciudadanos estas últimas semanas de campaña. 

Es en Ciudadanos donde precisamente creo que está la clave del movimiento del Partido Popular. Su exponencial crecimiento en Cataluña (3 diputados en 2010, 9 diputados en 2012 y unas expectativas cercanas a los 25 diputados en las elecciones del 27 de septiembre) se ha producido principalmente a costa del electorado del partido que aún lidera Alicia Sánchez Camacho. Han logrado ser identificados en Cataluña -y fuera de allí- como la fuerza política que realmente está haciendo frente al soberanismo, algo que el PP está pagando caro. A favor del PP juega que Rivera no se presenta a las catalanas -aunque habría que ver cuántos votantes realmente son conscientes de ello- e Inés Arrimadas tiene un perfil mucho más discreto de momento. La marca Ciudadanos, sin embargo, desde mi punto de vista será suficiente para arrastrar 20 diputados y quedar indudablemente por encima del Partido Popular, posiblemente incluso como primer partido de la oposición toda vez que CDC y ERC van en una lista conjunta por la independencia. 

Un candidato con una identificación tan extremista por parte de la mayoría de los catalanes solo puede revertir positivamente en Ciudadanos

Lo que está en juego para los conservadores es su propia relevancia política en la comunidad. Su discurso político ha quedado arrinconado por la fuerza mediática y la dialéctica de Albert Rivera. Carecen de un banquillo suficiente como para enfrentar con solvencia una alternativa sólida y su alternativa ha sido optar por jugar la carta de Albiol. Con él se garantizan polémica, atención y presencia en los medios, algo de lo que hasta ahora prácticamente carecían. Sin embargo, me cuesta ver esta estrategia como algo positivo para ellos. Desde mi punto de vista, un candidato con una identificación tan extremista por parte de la mayoría de los catalanes solo puede revertir positivamente en Ciudadanos, que con un discurso muy nítido en el debate soberanista tiene una posición mucho más moderada en temas sociales que el PP y se configura como una opción electoral mucho más atractiva para quien no quiere la independencia pero tampoco tener que votar a un partido claramente derechista necesariamente. El PP, con este movimiento, regala a Ciudadanos el posible apoyo de quienes se sitúan en el centro progresista y el liberalismo centrista (según el CIS y el CEO la mayoría de sus posibles votantes) y rechazan la independencia y se dirige hacia quienes desde posiciones claramente conservadoras mantienen la misma posición, un sector mucho más minoritario, más si cabe en Cataluña. 

01-ASC-Albiol-Levy-28.07.15

Con Albiol como candidato el PP se garantiza atención, pero se arrincona políticamente en la minoría política más si cabe haciendo realmente difícil pensar que su presencia vaya a ayudar en alguna medida al partido. No tengo duda de que su candidatura es una alternativa de última hora y que serán jóvenes como Andrea Levy quienes, tras la sustitución de Sánchez Camacho como líder del partido en la comunidad en 2016, tomen las riendas de la formación. Quizás para entonces sea demasiado tarde para vender moderación, cambio y regeneración como pretenden en Génova 13 y el discurso del Partido Popular en Cataluña ya haya quedado demasiado manchado por el discurso xenófobo y populista de Albiol y su papel en la política catalana se reduzca al de mero espectador de los acontecimientos. Veremos el 27S.

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