Análisis

Política y redes sociales: nuevos paradigmas


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Daniel Rubio Sánchez. A quienes hemos nacido bajo el paraguas de un sistema democrático ya plenamente consolidado nos cuesta, aun más si cabe, concebir una sociedad sin libertades. Sin embargo, no hace demasiado tiempo, en España la libertad era más una aspiración que una realidad tangible. Con la llegada de la democracia y la libertad también llegaron nuevos medios y nuevas formas de hacer información.

A este respecto existe el pensamiento, bastante extendido, de que sin unos medios de comunicación libres los ciudadanos no lo son tampoco. Este planteamiento configura un sistema triangular en el que representantes públicos, medios y ciudadanos juegan papeles diferentes. Los mensajes del gobierno y oposición llegan a los medios, y estos hacen llegar a su vez ese mensaje a los ciudadanos.

Con la llegada de la democracia y su progresiva madurez se han ido abriendo, tímidamente, algunas vías de comunicación entre ciudadanos y representantes políticos, pero para algunos ciudadanos son aún a todas luces insuficientes. En otro sentido, la comunicación entre ciudadanos y medios sí ha evolucionado en mayor medida, abriendo nuevas relaciones especialmente en el plano digital con la inclusión de secciones de comentarios y en la edición de papel con las cartas de los lectores. A pesar de esto, las aperturas producidas en uno u otro sentido se antojan insuficientes para una nueva generación de ciudadanos más exigentes con sus representantes y con sus medios.

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Parece difícil asegurar con total seguridad que este nuevo nivel (más elevado) de exigencia a gobierno, partidos políticos y medios de comunicación se produzca a partir de la explosión de nuevas formas de comunicación entre los propios ciudadanos, pero es en todo caso innegable que los cambios tecnológicos producidos en los últimos 25 años han establecido un nuevo marco de relaciones con lo que se considera el quinto poder y los representantes públicos.

La llegada de estas nuevas formas de comunicación interpersonal han roto la dinámica establecida hasta el momento de poder político-medios-ciudadanos. Rota esta dinámica se ha roto también la capacidad del poder político de controlar qué llega y cómo a los ciudadanos. La aparición de espacios como Twitter, de gran popularidad en la actualidad, ha convertido a todos los ciudadanos en comunicadores públicos (que no periodistas) de lo que sucede en cualquier parte del mundo a cualquier hora y con un alcance y capacidad de propagación jamás imaginado por los propios medios de comunicación tradicionales en sus ediciones de papel.

En este sentido es cierto que los medios tradicionales han tratado de adaptarse, a su manera, a los cambios sociales que se han producido con gran velocidad especialmente el último lustro. Todos los medios cuentan con perfiles en redes como Facebook o Twitter donde publican enlaces a sus artículos o retransmiten las noticias al minuto con mayor rapidez incluso que en su propia web. Se habla desde hace años de la muerte de los medios en papel y de una transición necesaria hacia nuevas formas de periodismo digital cuyo marco quedaría establecido en torno a una página web semigratuita o de pago. Algunos medios han surgido al calor de estos cambios (ElDiario.es, Infolibre…) mientras que los tradicionales avanzan en esta línea a poca velocidad mientras sus ventas en kiosco caen oleada a oleada de la OJD.

Aun con estos movimientos, que ciertamente se están produciendo a distintas velocidades, el clima político ha caldeado en varias ocasiones movilizaciones ciudadanas que han logrado un éxito de participación notable al margen de los medios. Dos buenos ejemplos de la capacidad de movilización derivada de la aparición de nuevas formas de comunicación son las manifestaciones convocadas tras el 11M y las manifestaciones del 15M y las posteriores acampadas en la Puerta del Sol. No deja de ser destacable que ambos fenómenos políticos se produjeran desde el ámbito de la izquierda, más proclive a informarse en medios alternativos como los anteriormente citados, que han sabido captar las nuevas formas de buscar información a su público potencial.

En el primer caso las movilizaciones, producidas a raíz de las sospechas de duda sobre las explicaciones difundidas por el ejecutivo de Aznar, se convocaron de manera aparentemente apartidista a través de SMS entre ciudadanos que dudaban de la versión oficial del atentado producido el 11 de marzo de 2004.

Diversos análisis escritos y documentales (algunos más objetivos que otros, todo sea dicho) han sostenido que dichas movilizaciones frente a las sedes del Partido Popular de toda España, esencialmente de ciudadanos y representantes políticos de la izquierda, unidas a movimientos políticos en forma de declaraciones alteraron en algún grado los resultados de las elecciones que se celebraron el 14 de marzo. A partir de este momento comienza a tenerse en cuanta la capacidad de cambio que nuevas formas de comunicación pueden tener sobre la realidad política española. Un primer estadio de un proceso cuyas consencuencias aún desconocemos.

En otro sentido, pero con un punto de partida esencialmente similar en lo que se refiere al uso de las nuevas tecnologías para la transformación social, surge el movimiento 15M en la Puerta del Sol de Madrid a raíz de una multitudinaria manifestación nutrida de diferentes grupos sociales (estudiantes, jóvenes con estudios pero sin perspectivas laborales dentro de España, adultos descontentos con la gestión de la crisis, pensionistas…). Este movimientos de “indignados”, como así se han hecho llamar a sí mismos, surge de manera apartidista (que no apolítica, ni mucho menos) y sin el apoyo expreso de ningún partido político ni sindicato. Bajo el lema “Democracia Real Ya” y liderados por asociaciones como Juventud Sin Futuro logran llenar el centro de la capital de miles de ciudadanos que reivindican, pacíficamente, otra forma de hacer las cosas.

LOS INDIGNADOS DEL 15M ABARROTAN LA PUERTA DEL SOL DE MADRID EN EL PRIMER ANIVERSARIO DEL MOVIMIENTO    

A partir de este momento y sin el apoyo inicial de los medios de comunicación tradicionales centenares, luego miles, de ciudadanos toman la Puerta del Sol en señal de protesta contra un sistema que consideran que debe cambiar. En desalojo de la Puerta del Sol la primera noche llamará la atención de los medios, pero donde verdaderamente estallará una repulsa a la acción policial será en las redes sociales (esencialmente Twitter y Facebook), donde se convocará una nueva protesta para esa misma tarde cuya asistencia desbordará todas las previsiones y comenzará, ahora sí, a despertar el interés de los medios de comunicación tradicionales.

La prensa en papel, pero también muchos de sus columnistas, no supieron analizar con suficiente rigor un fenómeno que dieron por efímero y, auguraron, no duraría más de unos días. No fue así ni mucho menos, si bien es cierto que el núcleo de protesta ha terminado por extenderse en diferentes barrios de la capital en grupos de trabajo de diferentes áreas que se han encargado de configurar una alternativa política desde abajo frente a los partidos tradicionales. Una alternativa que parece haber ya cristalizado.

En este caldo de cultivo, ya desde finales de 2013 un grupo de politólogos y expertos en comunicación política de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid capitaneados por Pablo Iglesias, también profesor de esa facultad, comienzan a gestar un proyecto político alternativo que sí sabrá atender al embrión generado por el 15M que había quedado latente a la espera de que alguien supiera liderarlo. No fue el caso de Izquierda Unida, que pese a sus intentos de ejercer control sobre el movimiento no logró rentabilizarlo en exceso por sus pecados y del pasado y el presente y la tendencia conservadora e inmoviliza que anida en las estructuras del PCE. Tampoco sería el caso de UPyD, que con un programa regenerador no planteaba una verdadera ruptura. Equo, por su parte, tampoco lograría despegar de la mano de los indignados, si bien sus militantes también estuvieron presentes en las concentraciones.

Se había gestado un clima de ruptura con lo establecido que no había cristalizado todavía en las elecciones de 2011 por la inercia, aún potente, de votar al partido contrario para castigar al gobierno. Las mentiras del gobierno de Mariano Rajoy, su incumplimiento del programa electoral, la corrupción que se destapará en el seno del PP y una política económica contra las clases medias romperán finalmente esa dinámica hasta un punto sin precedentes en la historia electoral de España desde la desaparición del CDS. Por primera vez los votantes situados a la izquierda (del 1 al 5 en la escala del CIS) y los votantes de derecha (5 a 10) no optarán mayoritariamente por la alternancia, sino por nuevas alternativas. Establecer una relación causa-efecto entre los cambios que pudo producir el 15M en estas dinámicas establecidas durante décadas en el electorado español sería arriesgado e incluso equivocado, pero es innegable que se trata de un fenómeno que alteró el tablero político.

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Mucho se escribió en esa prensa tradicional acerca de la procedencia ideológica de los manifestantes del 15M. Efectivamente los que se declaraban manifestantes del movimiento se declaraban esencialmente de izquierdas y su pujanza puede explicarse también en la incapacidad del PSOE de articular una alternativa de izquierdas que satisficiera a una parte del electorado que reclamaba cambios profundos que los socialistas no estaban dispuestos a liderar, de hecho su política económica tras el estallido de la crisis había girado hacia planteamientos más cercanos a la derecha.

Sin embargo, centrarse en si los manifestantes eran más de izquierdas o derechas sería una simpleza. Las medidas, no demasiado numerosas, ni complejas ni desarrolladas se basaban esencialmente en 5 pilares: una nueva ley electoral más proporcional para terminar con el bipartidismo y favorecer la aparición de alternativas, un nuevo sistema de financiación de partidos, terminar con la corrupción con medidas como el fin de los indultos o la prohibición de los imputados en las listas, luchar contra el altísimo paro juvenil y medidas económicas destinadas a salvar a las personas y no a los bancos.

Estas medias, según un sondeo de 2011 Metroscopia en junio 1, recibían un apoyo del 90% de la población. Un 66% de los entrevistados decía sentir simpatía hacia el 15M y un 81% defendía que los indignados tenían razón. Es cierto que el movimiento, más escorado hacia la izquierda en tanto que defiende cambios radicales y profundos del sistema democrático y la política económica, recibía más apoyo entre los votantes del PSOE (78%) que los del PP (46%), pero no deja de ser destacable que casi la mitad de los electores del Partido Popular se sumasen a unas reclamaciones tan alejadas de lo que defienden los conservadores.

En este clima favorable a cambios de calado y calentado por la falta de alternativa de un PSOE liderado por Rubalcaba, el movimiento liderado por Pablo Iglesias, ya muy presente y cercano al 15M en su momento, anuncia que se presentará a las elecciones europeas.

Bajo una estrategia calculada hasta el milímetro en los medios y las redes sociales, Podemos, que así se hará llamar la candidatura en una llamada a ese 15M latente, logra dominar el debate político antes de las elecciones con un presencia constante en los medios de comunicación tradicionales, pero también en las redes sociales (verdadero campo de batalla del partido) donde lograrán colocarse pronto como uno de los perfiles de partidos políticos más seguidos (actualmente ya lo son) y lograrán que, en apenas unos meses, la mayoría de los electores ya conozca a su candidato Pablo Iglesias.

No será ni mucho menos casual el éxito obtenido, si bien los resultados electorales siempre son imprevisibles en gran medida, puesto que el equipo de Podemos está conformado por los mejores expertos del ámbito de la comunicación política en España. Sus intervenciones en los debates, como ha reconocido Pablo Iglesias, están entrenadas una y cien veces antes de salir a plató. Dispone de asesores que le aportan los datos antes y durante el debate utilizando su teléfono y iPad y sabe qué decir en qué programa porque conoce perfectamente el tipo de espectador que ve cada espacio. Sus rifirrafes, además, facilitarán que la audiencia se interese por él. Si se da este caso, los perfiles del partido ya tendrán subidas todas sus intervenciones en los programas a YouTube al día siguiente y ya los habrán publicado varias veces en diferentes redes sociales a lo largo del día para favorecer su difusión.

Esta forma de combinar ambas formas de comunicación facilita que Podemos pueda lograr apoyos tanto de gente que no se interesa en exceso por la política por hastío o simple desinterés como de perfiles más ideologizados e interesados en saber qué ocurre, más y mejor informados y con un nivel de formación más elevado. Así se explica también el éxito obtenido ya el 25M entre los universitarios según el barómetro postelectoral del CIS 2 , público al que supieron dirigirse adecuadamente a través de los medios que ellos, en general, más utilizan.

Es destacable que, según este mismo barómetro, quienes dicen haber votado a Podemos en las elecciones europeas del 25M sean quienes en mayor medida sostengan que la campaña electoral les ha servido mucho o bastante para informarse sobre los programas y propuestas en política europea de cada partido o coalición con un 34% frente al 28% de los de UPyD, el 25,6% de los de Izquierda Plural o el 23,6% del PSOE. Para los votantes de Podemos, la campaña ha servido en gran medida para decidir su voto mucho o bastante (25,4%, uno de cada cuatro votantes) frente a la ineficacia de la Izquierda Plural (16,7%), el PP (18,5%) o el PSOE (17,2%).

Respecto a los medios por los que estos votantes se han informado, lo han hecho a través de los tradicionales (papel e internet) a un nivel equiparable al del resto de formaciones con un 24,9% frente al 32% de UPyD, el 25,5% de Izquierda Plural o el 18,2% del PSOE eligiendo mayoritariamente estos el periódico El País para hacerlo de forma muy mayoritaria (38,1%) seguido de El Mundo (4,2%).

Quienes dicen haber votado a Podemos el 25M se informaron por televisión de la campaña electoral en mayor medida que el resto de partidos con un 54,3%, confirmando en cierta medida la hipótesis de que su aparición constante en televisión impulsó mucho la candidatura. Lo hicieron, según ellos, mayoritariamente a través de La Sexta (39,2%). No destaca especialmente la utilización de la radio, una forma de comunicación más tradicional y ligada a generaciones de mayor edad, pero en todo caso destaca la Cadena Ser como emisora de referencia (58,8%).

Todo esto viene a representar que no estamos todavía (y no tiene por qué llegar a suceder nunca) ante el fin de los medios de comunicación tradicionales. Como demuestra el análisis postelectoral del CIS son una herramienta de comunicación política vigente y útil para llegar a sectores poblaciones que aún no se han subido al carro de las nuevas tecnologías, pero sí es cierto que estamos ante una transición hacia nuevas formas de comunicación que, combinadas con las tradicionales, pueden conformar una comunicación casi perfecta que provoque fenómenos electorales como el de Podemos.

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En lo que se refiere al uso de redes sociales Podemos destaca de nuevo tanto entre quienes dicen tener perfil en Facebook como en Twitter junto a Izquierda Unida. Llama la atención, negativamente, el poco uso que haría quienes aseguran haber votado a UPyD en las europeas. Se trata de un partido tradicionalmente mal tratado por los medios tradicionales que debería suplir esas carencias comunicativas con una buena estrategia en otras formas de comunicación, pero que aparentemente no estaríar surtiendo efecto.

Los resultados del barómetro en lo referente a Podemos indican que su estrategia de comunicación a a través de estas redes, por lo tanto, ha sido acertada. De hecho, un 33,9% de los que dicen haberles votado aseguran haber recibido o accedido a información sobre la campaña o sobre política a través de internet sin haberla buscado expresamente (a trabé del correo electrónico, YouTube, Facebook, etc.). Como comparación, solo un 20,6% de los votantes del PP declaran haber vivido esta situación.

Los electores que iban a votar a Podemos han sido especialmente activos políticamente, pues a la pregunta de ¿ha enviado Ud. a algún/a amigo/a o conocido/a algún mensaje por correo electrónico, Whatsapp, SMS u otro medio con temas relacionados con estas elecciones? la distribución de las respuestas según partidos es la siguiente:

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Parte del éxito de Podemos puede explicarse por su buena campaña durante las últimas semanas antes de las elecciones, pues casi la mitad de los votos que supuestamente recibiría el 25M se decidieron según el CIS durante la última semana o unos días antes lo que podría demostrar que su campaña funcionó.

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Se antoja difícil imaginar próximas campañas electorales con las mismas estrategias conservadoras de siempre. Probablemente todos los partidos intenten imitar los aciertos comunicativos de Podemos. En esta línea, la presencia de representantes del PP en los medios de comunicación, y especialmente las tertulias, ha aumentado ostensiblemente durante los últimos meses. Izquierda Unida, casi fagocitada por el auge de Podemos, parece apostar por caras jóvenes y cercanas a los movimientos sociales como Alberto Garzón (posible candidato para las generales de 2015) o Tania Sánchez. UPyD parece haberse percatado, por fin, de que saber vender un mensaje es tan importante como que el mensaje sea sólido y últimamente acuden nuevas caras como Irene Lozano.

Los partidos políticos tradicionales, ya conscientes de lo que se juegan en un campo de batalla que no controlan con tanta facilidad como los medios cada vez apuestan más por espacios como Twitter donde constantemente informan sobre decisiones políticas, votaciones, visitas oficiales o acuerdos. No se puede negar que tanto el PP como el PSOE lo intentaron, tarde y mal pero lo hicieron. Miguel Arias Cañete, al poco de ser nombrado candidato por Rajoy, ya contaba con perfil en esta red social. Elena Valenciano por su parte regresó a Twitter tras recibir amenazas hace unos meses consciente de que debía utilizar este espacio digital como herramienta política para impulsar su candidatura. No les sirvió de mucho a ninguno de los dos, pues tampoco han de confundirse las opciones que pueden aportar estas nuevas formas de comunicación con el éxito asegurado. Si no se comunica algo atractivo poco importa si se hace bien, que tampoco fue el caso. Ver a Cañete montado en tractor o a Valenciano enseñando su palma de la mano no es muy gratificante ni llama especialmente a votar. Sosa Wagner, candidato de UPyD ni siquiera optó por hacerse perfil pese a ser prácticamente desconocido por los españoles y Willy Meyer, entonces candidato de La Izquierda Plural, no destacó tampoco especialmente en este ámbito. Se dejó un espacio importantísimo a Podemos y lo aprovecharon.

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Entrar a debatir sobre el número de seguidores de los distintos representantes políticos o los perfiles de los partidos sería un tanto absurdo teniendo en cuenta que existe la posibilidad de compra de seguidores falsos. En todo caso es destacable que el perfil de Pablo Iglesias haya conseguido superar en seguidores incluso al de Mariano Rajoy. Esto no implica necesariamente adhesión, pero sí garantiza que su mensaje llega a decenas de miles de personas y en muchos casos centenares de miles gracias a los retweets. Es totalmente cierto que más de un 75% de esos seguidores han sido a posteriori de los resultados de las europeas, un hecho quizás provocado por el fenómeno bandearon experimentado por la formación también en las encuestas. Todo el mundo se quiere apuntar al caballo ganador, y ese caballo ganador hoy en día es Podemos.

Se han dirigido a un sector de la población que cada vez es más mayoritario teniendo en cuenta la tendencia hacia la digitalización que se viene produciendo durante la última década y lo han hecho con un mensaje claro que han repetido como un mantra y ha terminado por calar entre quienes buscaban que así fuera. No es de ningún modo casual que sus votantes sean quienes más utilicen las redes sociales o quienes se hayan informado más durante la campaña. Esto es consecuencia de una estrategia de comunicación acertada. Sin olvidar en ningún momento la importancia que aún tienen, y tendrán, han optado por buscar a sus votantes potenciales donde sabían que los encontrarían.

Mucho deben aprender el resto de formaciones políticas que aspiran a ser alternativas sobre lo ocurrido estas elecciones europeas en estas nuevas formas de comunicación si quieren jugar a ganar. Más allá de la idoneidad, aplicabilidad o coherencia de sus ideas su mensaje político ha calado no solo por populista como argumentan algunos analistas, también lo ha hecho porque ha sabido interpelar correctamente desde distintos medios, tanto tradicionales como únicamente digitales (ElDiario.es, Infolibre, Público…) o redes sociales, a un votante hastiado de la situación actual y que ha encontrado en los mensajes que le lanzaba esta formación política una válvula de escape a su frustración.

Solo el tiempo dirá si Podemos es o no un fenómeno pasajero, pero su forma de comprender la comunicación política ha venido para quedarse, o mejor dicho, ya existía pero nadie supo verlo. Ellos sí lo hicieron a tiempo.
1 http://politica.elpais.com/politica/2011/06/05/actualidad/1307231940_787459.html
2 http://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encuestas/estudios/ver.jsp?estudio=14083

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La ecología política, la ideología del siglo XXI


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Roberto Carro Vázquez (EQUO). El medio ambiente suena, como poco, lejano a la hora de hablar de las preocupaciones que acosan a la ciudadanía… ¿O quizá no tanto? Una encuesta realizada a 28000 ciudadanos europeos refleja un sentir mayoritario de preocupación por el medio ambiente. Según la misma, la conciencia ecológica aumenta, así como la percepción de que el medio ambiente incide directamente en la vida cotidiana y de que los factores sociales y medioambientales deberían influir tanto como los económicos a la hora de medir el progreso de un país.

Y es que realmente no son pocos los titulares que advierten de cuán insostenible se está volviendo nuestra situación en este planeta (“La concentración de CO2 registra el mayor incremento anual en 30 años”, “La Tierra y el cambio climático: cambios profundos en 2050”, etc.) si bien nos hablan en términos poco cercanos o de escasa influencia directa (amén de cortoplacista) por lo que su efecto sobre el general de la sociedad se disipa rápidamente. Es por eso que ahondando en estas cuestiones descubrimos la relación tan estrecha que existe entre la actual crisis ecológica, social y política, lo que nos lleva a pensar en la gran transformación que se requiere para vivir acordes con la realidad y dentro de los términos de justicia social y ambiental.

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Así, surge un nuevo modelo político adaptado a las exigencias que la situación actual nos reclama, y es aquel basado en la ecología política. La ecología política se define como una corriente política ecologista que pone en entredicho el constante crecimiento y productivismo, difícil de encajar e identificar con los conceptos tradicionales de izquierda o derecha y que se fundamenta en la defensa de los Derechos Humanos, así como en la democracia participativa en lugar de representativa. Por tanto, se postula como la alternativa política que reúne una gran parte de las demandas actuales, fundamentada en el concepto de solidaridad entre los seres vivos y que no se limita al ámbito medioambiental, sino que integra el medio ambiente de manera transversal en los demás campos en los que la política debe tomar partido, como pueden ser la economía (premiando prácticas respetuosas, castigando a aquéllos que más contaminen…), la educación (imprescindible para dar a conocer la situación actual e inculcar el respeto por el entorno…), etc.

Así, esta ideología constituye un verdadero motor de transformación social que pretende dar respuesta a los problemas actuales, y no se detiene en ser un simple complemento preparado para su dilución en otro marco ideológico más amplio, pues, como sugerimos, constituye un marco en sí mismo. Son varios los ejes que la ecología política lleva por bandera desde los años 70 (aquí explicamos dos de los más destacados y a menudo controvertidos), y que ha ido reafirmando y adaptando a medida que se daba su evolución.

Eje 1: Decrecimiento y antiproductivismo

Estas palabras se hallan cargadas de una tremenda connotación negativa, primeramente por sus prefijos DE y ANTI, segundo por la extendida idea de que las palabras crecimiento y productivismo siempre representan algo bueno y positivo. ¿Esto es así? Estos términos presentan como principal objetivo dejar a un lado la intención del “crecimiento por el crecimiento”, y no representa nada negativo. Como ejemplo, cito la siguiente frase argumentada por sus defensores: “Cuando un río se desborda, todos deseamos que decrezca para que las aguas vuelvan a su cauce”.

El constante crecimiento encaminado a la máxima eficiencia económica se muestra incompatible con los límites del planeta y los recursos finitos que este puede ofrecernos. Sin ir más lejos, este año 2014 hemos acabado en menos de 8 meses con los recursos naturales que la Tierra genera en un año. Así pues, se ha agotado nuestro “presupuesto ecológico” según estudios que analizan, entre otros, factores como la Huella Ecológica. El consumo actual nos sitúa fuera de los límites marcados por el planeta, necesitando 1,5 planetas para dar respuesta a las necesidades de consumo. En 2050, si se mantiene esta evolución, serán necesarios 3 planetas. Las cuentas, claramente, no cuadran. Así, la lógica parece conducirnos a una economía social y ecológica frente a la actual, pues se puede “vivir mejor pero con menos”.

Por último, cabe destacar que la concepción original de sostenibilidad (el llamado “desarrollo sostenible”) ha tenido la capacidad de introducir en la mente de muchas personas la necesidad del respeto por el medio ambiente y de dar los primeros pasos de cara a su protección. No obstante, ha mostrado que no es capaz de detener la debacle ecológica (y por tanto también social) que se aproxima, por lo que es necesario dejar que este concepto evolucione y se sumerja en el aquí expuesto, manteniendo a poder ser intacta su capacidad para crear conciencia ecológica.

Eje 2: Radicalidad democrática

La radicalidad democrática, virando de la democracia representativa a la participativa, es una prioridad necesaria. Con principios como la horizontalidad, la participación activa de la ciudadanía (rompiendo los muros que siempre han separado a la vieja política de la población) o la igualdad de género (entre otros), parece imprescindible que la ecología política ocupe un lugar relevante, más allá de las cuestiones puramente medioambientales, y es que esta ideología, como se ha dado a intuir anteriormente, no se queda limitada a ese ámbito.

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¿Se ve esto reflejado en EQUO? ¿Cómo recoge e impulsa EQUO la ecología política? Al margen de la clara y relevante trayectoria en temática medioambiental (y no sólo en este ámbito) de destacados miembros del partido, los programas y prioridades de EQUO son firmes y se enmarcan en los principios de la ecología política. Dos pilares fundamentales son los que siguen:

  • Por un lado se impulsa la economía verde, desde la equidad y respetuosa con el planeta. Sin ir más lejos, la OIT (Organización Internacional del Trabajo) considera que se podrían crear 2 millones de puestos de trabajo en este sector en la próxima década si se adoptan las políticas adecuadas. Esto, por supuesto, no se está llevando a cabo, sino todo lo contrario.
  • Por otro, se destaca la importancia del cambio de modelo energético, basado en el ahorro energético, las energías renovables y una eficiencia sostenible, e impulsado por diversos movimientos y plataformas, como “Nuevo Modelo Energético”. Es decir, dejar atrás el empeño en el empleo de combustibles fósiles o los peligros de la energía nuclear para dejar paso a una energía limpia.

Como conclusión, cabe destacar que la ecología política ha venido para quedarse, esperando ser aceptada de manera voluntaria y a tiempo, y no de manera forzada en un futuro. Así, más que por la izquierda o por la derecha, la ecología política va por delante, como mencionaron ya allá por 1984 los verdes alemanes (Die Grünen) en su manifiesto fundacional.

Análisis

Y después de las elecciones europeas, ¿qué?


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Daniel Rubio Sánchez. Sorpresa. Esa podría ser la sensación general palpable al conocerse los resultados de las elecciones europeas en España a las 23h el pasado domingo. Sorpresa en muchos sentidos, desde luego. Las encuestas, una vez más, habían fallado estrepitosamente. La suma de los dos grandes partidos no alcanzaba siquiera el 50% de los votos por primera vez y la gran mayoría de las nuevas formaciones políticas lograban entrar en un parlamento europeo también más fragmentado que se mantiene con mayoría popular y amenazado por el auge de los eurófobos y los fascistas.

Alguna de esas nuevas formaciones (Podemos), de hecho, han logrado adelantar en apenas 4 meses a partidos que llevan décadas asentados en el sistema de partidos. De momento, la debacle se ha llevado por delante al Secretario General del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que anunciaba su dimisión el día siguiente de conocerse los resultados. En el PP guardan silencio de momento.

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La crisis económica, la corrupción, las medidas del gobierno popular y la decepción general con la clase política, entre otros muchos factores, llevaron el pasado domingo a un resultado alejado de las previsiones de las encuestas, que si bien auguraban un descenso del Partido Popular y el Partido Socialista, se equivocaron en su magnitud. Algunos de los partidos más beneficiados por esa debacle electoral de ambos partidos esa misma noche proclamaba el fin del bipartidismo en España, pero quizás sea demasiado pronto, o no.

  • Partido Popular (PP)

El PP bajó hasta el 26% de los votos frente al 42% que obtuvo en las elecciones europeas de 2009, un descenso de 16 puntos porcentuales que está siendo atribuido por numerosos analistas electorales y periodistas a una crisis económica que continúa padeciendo la ciudadanía y cuya salida no parece, a ojos de la ciudadanía, próxima. Las medidas llevadas a cabo por el gobierno conservador de Mariano Rajoy han sorprendido incluso a gran parte de sus propios votantes, ya que han ido en numerosas ocasiones, en sentido contrario a lo propuesto en el programa electoral con el que ganó las elecciones generales de 2011.

La corrupción institucionalizada en el seno de la formación conservadora también habría podido pasar factura ante los votantes tradicionales del PP. El Caso Bárcenas, el Caso Gürtel y otros casos de corrupción a nivel autonómico han restado credibilidad a un gobierno que pedía a la ciudadanía grandes sacrificios. Las mentiras, ya demostradas, del Presidente en el propio parlamento y la dejación de responsabilidades no han contribuido a movilizar a un electorado también molesto por la política antiterrorista (Bolinaga…) o la política frente a los secesionistas catalanes.

La movilización de la izquierda (e incluso parte de sus votantes más moderados) frente a numerosas medidas de marcado carácter ideológico como la Ley del aborto o la LOMCE han producido una sensación de soledad que ha sido real en el parlamento durante la aprobación de numerosas medidas.

La ciudad de Madrid ha sido escenario de numerosas y multitudinarias manifestaciones casi siempre contrarias a medidas del gobierno en ámbitos como el educativo o el sanitario. La privatización de servicios públicos por parte del gobierno autonómico, también de signo popular, ha suscitado las críticas de la gran parte de los especialistas y ha creado un movimiento, la marea blanca, que junto a otras como la marea verde por la educación han colapsado el centro de Madrid en decenas de ocasiones. El carácter reivindicativo y no violento de esas mareas ha dificultado además la criminalización de estos movimientos sociales y ha conseguido que la sociedad al menos se cuestione las medidas que están tomando tanto el gobierno central como el autonómico.

La confluencia de todos estos factores probablemente explique el por qué de la catástrofe electoral a la que se enfrenta el PP en Madrid a un año de las elecciones autonómicas y municipales. El Partido Popular no ha conseguido superar siquiera el 30% de los votos cuando hace dos años y medio superó el 50% en esta comunidad y en las pasadas elecciones europeas de 2009 rondó el 50% también. La pérdida del 40% de su electorado en estas elecciones debería llevar a reflexionar al PP, que asegura que su electorado “se ha quedado en casa” y “no ha cambiado de formación”, pero los datos rebaten estas afirmaciones.

Vox, partido creado a raíz de la insatisfacción (cuando no enfado) de ciertos sectores del PP, ha conseguido más de un 3,6% de votos en la Comunidad de Madrid. No es un resultado muy alto, pero en Madrid ciudad supera el 4% y se acerca a los 50.000 apoyos y en distritos de la capital como Salamanca o Chamartín superan el 8% de los votos. La fuga hacia otras formaciones moderadas como C’s o UPyD también parece lógica. El PP ha pasado en Madrid de más de 1.100.000 votos en las europeas de 2009 a 660.000 con una participación similar.

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La crisis popular parece aún más grave en la Comunidad Valenciana donde han llegado a tener a un tercio de su grupo parlamentario en Les Corts imputado por corrupción y donde se han llegado a firmar peticiones de indulto a diputados condenados por diputados del grupo al que pertenecían. Aquí, como en la Comunidad de Madrid, el PP pierde la mitad de los apoyos desde 2009 (de 985.000 a 505.000) y tampoco logra superar el 30% de los votos quedándose en un 29% (tuvieron un 52% en 2009). La reconfiguración del mapa político valenciano de cara a las próximas autonómicas resulta especialmente adverso para el partido de centroderecha, ya que el resto de formaciones excepto UPyD son de centroizquierda e izquierda y parece probable que se apoyen entre ellas para evitar una victoria pírrica del PP. UPyD tendría la llave ya que su entrada con mucha fuerza en Les Corts se da ya por asegurada pero parece imposible que apoye el PP valenciano.

Andalucía ha sido, según diversas fuentes del PP, la gran decepción de las elecciones toda vez que el mal resultado en Madrid y Valencia ya se daba por asegurado. Juan Manuel Moreno Bonilla, recientemente designado por Rajoy como líder del PP andaluz resulta desconocido para más de dos tercios de los andaluces todavía según sondeos como los de CAPDEA. Apenas han superado el 25% de los votos en una comunidad clave para las próximas generales por los diputados que aporta al Congreso y su peso poblacional. El PP no ha sabido hacer frente a la socialista de Susana Díaz con su apuesta por Moreno Bonilla y ha estado en estas elecciones a 10 puntos del PSOE.

El resultado de los populares en Cataluña ha sido también decepcionante en un contexto favorable a la polarización política identitaria por el debate nacionalista amplificado desde la convocatoria del referéndum de Artur Mas. Los de Alicia Sánchez Camacho pasan de tercera a quinta fuerza y pierden un 8% en un territorio clave los próximos meses. La fuga de parte del electorado del PP catalán (y también del socialista) a Ciutadans estas elecciones es evidente, alcanzando la formación de Albert Rivera un 6,2% que pese a todo es un resultado decepcionante también para esta formación teniendo en cuenta sus resultados en las pasadas elecciones autonómicas catalanas donde superaron ampliamente este resultado.

En el resto de comunidades se repite esta tónica general de descensos del PP si bien en algunas regiones como La Rioja la bajada no es tan abrupta (de un 50% a un 38%) y en otras como Murcia el PP sigue prácticamente duplicando al PSOE, aunque el aumento de otras formaciones como Izquierda Unida o UPyD podrían poner fin a su mandato.

  • Partido Socialista (PSOE)

El PSOE continúa su deriva hacia la irrelevancia perdiendo votos en sus comunidades más favorables (en Andalucía se han dejado un 12% pese al huracán Díaz afectados en gran medida por el Caso de los ERE) y bajando sobre un suelo ya bien bajo como en la Comunidad de Madrid donde bajo el mandato de Tomás Gómez pasan de un 35% en 2009 a un sorprendente 18,9%.

La caída de los socialistas es aún más grave si se tiene en cuenta que se trata del principal partido de la oposición y el que, en la teoría política, debería capitalizar el notable descontento ciudadano con el gobierno de Mariano Rajoy.

Las medidas contrarias a la política clásicamente socialdemócrata llevadas a cabo por el ejecutivo de Rodríguez Zapatero durante la segunda legislatura socialista costaron al PSOE las elecciones autonómicas y municipales (en las que perdieron mucho poder efectivo) y un adelanto electoral de las generales que terminó en una debacle electoral esperada. Meses después parecía que el PSOE recuperaría crédito poco a poco, pero la labor opositora llevada a cabo por Rubalcaba no ha sido correcta en muchas ocasiones, con graves errores de estrategia y planteamientos y no ha hecho más que favorecer a una Izquierda Unida al alza con más credibilidad ideológica que los socialistas.

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Quizás precisamente para evitar esta sangría electoral a su izquierda los socialistas llevaron a cabo un intento de moción de censura contra Monago en Extremadura para retratar a Izquierda Unida, que con su abstención permite gobernar a los populares. Los socialistas logran salvar la cara en esta comunidad con un 38% de los votos, si bien es cierto que pierden diez puntos, pero logran mantenerse como en 2009 por delante de los populares.

Los socialistas vascos, por otro lado, sí han sufrido un duro revés electoral (del 27,7% al 13,7%) desde las anteriores europeas en favor de la izquierda abertzale y han pasado a ser tercera fuerza política tras la primera legislatura con un lehendakari no nacionalista de la democracia en el País Vasco.

En Cataluña la sangría de votos, acrecentada por el debate soberanista y la división del PSC, es total. Los socialistas catalanes se dejan nada menos que el 22% de los votos, pasando de un 36% a un 14%. Sin ese feudo, los socialistas tendrán difícil si no imposible llegar a La Moncloa.

  • La Izquierda Plural

Tras la travesía en el desierto llevada a cabo tras la marcha de Anguita, la izquierda recupera relevancia con el cuestionamiento del sistema en su conjunto. La coalición liderada por Cayo Lara ya ganó peso electoral tras décadas de pérdidas en 2011, pero es en estas elecciones europeas en las que afianza su crecimiento pasando del 3,7% de 2009 y el 6,9% de 2011 al 10% de los sufragios en estas pasadas elecciones europeas.

No cabe duda alguna, los datos de las encuestas del CIS así lo reflejan, de que la coalición de izquierda se beneficia de la debacle de los socialistas (en torno a un 7,5% de los votos socialistas en 2011 se irían a IU ahora según el CIS, unos 550.000 votos) pero también lo hace del voto de las diferentes mareas sociales que han salido a la calle durante los últimos años contras las medidas del PP.

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Su crecimiento es notable en la Comunidad de Madrid pasando de un 4,5% a un 10,5%, pero resulta aún insuficiente para postularse como alternativa real al PSM pese a que se encuentran a 8 puntos de Tomás Gómez. En otras comunidades como Andalucía, donde gobiernan en coalición con el PSOE, también duplican, mientras que en otras como Cataluña casi duplican (10,3%) y logran pasar a ser cuarta fuerza por delante del PP.

Si bien los resultados de La Izquierda Plural muestran un crecimiento notable, este crecimiento no ha sido el esperado por los militantes y líderes de la coalición. La explosiva aparición del nuevo partido Podemos ha rebajado sus expectativas y les ha restado una parte importante de su electorado más joven y combativo.

  • Podemos

La sorpresa de la noche electoral. Ninguna encuesta se acercó a los 5 eurodiputados que consiguieron el pasado 25 de mayo. La mayoría se situaba en el entorno de 1-2 diputados, pero finalmente, liderados por el televisivo Pablo Iglesias (profesor universitario de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid) y asesorados por jóvenes expertos en procesos electorales y marketing político como íñigo Errejón o Juan Carlos Monedero han liderado la rabia de un sector de la población hastiado de los partidos mayoritarios y el funcionamiento del sistema y que no encontraba acomodo en Izquierda Unida.

A la espera de un análisis postelectoral del CIS, el perfil del votante de Podemos parece joven, de izquierdas y con estudios universitarios (ámbito en el que el partido se ha sabido mover excepcionalmente junto a las redes sociales, donde ya superan en seguidores a los partidos mayoritarios). La explosión inesperada de este partido ha sorprendido tanto a Izquierda Unida como a Unión Progreso y Democracia, que han quedado detrás de Podemos en comunidades tan importantes como Madrid. Un partido con apenas unos meses de formación y un presupuesto inferior a los 150.000 euros ha logrado desbancarles y quedar tercera fuerza.

Este fenómeno político, cuya pervivencia se demostrará en las próximas elecciones autonómicas y municipales, ha sido capaz de liderar una auténtica revolución contra lo establecido atrayendo tanto a jóvenes como a familias de clase baja y media. En esta correlación puede observarse la relación entre el paro registrado en el distrito en proporción sobre la población en edad de trabajar y el % de voto a los partidos. Además de la evidente relación entre los partidos de izquierda con el voto en las zonas más desfavorecidas y el de los de derechas con el voto en las zonas más pudientes, se puede apreciar que la tónica de los partidos de izquierda (o de clase, según se vea) se cumple también con Podemos en cierta medida.

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En este segundo gráfico se puede apreciar también como en voto a Podemos está estrechamente relacionado con la edad de la población en la zona de Madrid de la que estemos hablando

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Podemos obtiene un notable éxito en zonas como Vallecas, Vicálvaro o el distrito centro frente a Chamartín o Salamanca donde, como hemos visto, triunfa Vox. Se trata pues, de un voto de edad y de clase.

Estos días se está generando cierto debate bastante interesante desde el punto de vista de la política como ciencia en torno a la procedencia del voto de Podemos y este otro gráfico es bastante esclarecedor

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Existe una relación, aunque débil, entre el crecimiento de Izquierda Unida y el de Podemos. Es decir, donde Izquierda Unida crece, Podemos tiende a crecer también. Sin embargo, la caída del PSOE sí está más relacionada la subida de la formación de Pablo Iglesias, por lo que parecería lógico deducir que también recoge bastante exvotantes socialistas, pero para establecer una conclusión clara habría que esperar a los análisis postelectorales.

En todo caso se trata de un partido con un resultado excepcional con un programa electoral cuestionado desde distintos foros por sus propuestas estatistas favorables a la nacionalización de sectores estratégicos o la creación de una renta universal para todos los ciudadanos, propuestas en sintonía con Izquierda Unida. La diferencia radica en que son presentadas desde otra perspectiva y debatidas en torno a unos círculos de tipo asambleario que recuerdan al 15M, de donde también toman muchas propuestas de regeneración política que probablemente gocen de un apoyo masivo en el conjunto de la población española en la línea de la limitación de mandatos, la reducción de cargos de libre designación o el recorte del sueldo de los eurodiputados a 2000 euros. En este sentido, que algunos calificarían de populista, los eurodiputados del partido cobrarán 3 veces el salario mínimo interprofesional (SMI), es decir, 14 pagas de 1935 euros.

No han faltado voces críticas desde la propia izquierda con Podemos, algunas especialmente combativas en el ámbito de Izquierda Unida, que consideran al partido liderado por Iglesias como una nueva fragmentación del voto a la izquierda del PSOE y que abogan por la colaboración de ambos en algún tipo de coalición para, juntos, desbancar al PSOE como partido hegemónico de la izquierda española.

Si bien no se pueden extrapolar los resultados autonómicos de las elecciones europeas a las futuras elecciones autonómicas de 2015, sí que pueden servir para tener una idea de cómo podría estar el panorama político de la Asamblea de Madrid entonces. La situación para el PSOE es demoledora en Madrid, pero también en la mayoría de las comunidades. La suma de Podemos e Izquierda Unida presentándose por separado tiene más apoyos que el PSOE en Madrid. Es posible que coaligándose Podemos pierda algunos votos ganados de sectores no izquierdistas, pero también es posible que la aparición de una fuerza política joven que realmente discuta la partida al PSOE pueda movilizar a muchas personas o hacer dudar a muchos votantes del PSOE que votan a los socialistas para frenar al PP.

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Independientemente del resultado que pudiera conseguir una hipotética coalición, por mucho que bajaran, ambos sumarían cerca de un 15% y en algunas comunidades se acercarían al 20% y al PSOE. Establecida esta situación el PSOE se hallaría ante una situación donde tiene todo que perder:

Apoyar un gobierno en el que el PP tenga mayoría en favor de la gobernabilidad de la comunidad autónoma o ayuntamiento correspondiente o ser apoyados por el PP. Tomar esta opción probablemente les condene de cara a las generales, sobre las que ya se empieza a hablar de una gran coalición entre socialistas y populares.
Apoyarse en IU y Podemos o una de ambas opciones si no se coaligan (preferentemente la primera), hecho que probablemente despierte los ataques del PP y movilice al electorado de derechas frente a un frente popular de la izquierda.
Pablo Iglesias sostiene que juega para ganar, pero a día de hoy parece más probable que deba jugar sus cartas de bisagra si las llega a tener antes que jugar a ganar y de cómo lo haga dependerá mucho su resultado en futuras convocatorias. Aún está por ver qué apoyos tendrá su partido a nivel autonómico y municipal sin él como referente y sin líderes destacables en las ciudades, pero sí parece claro que él se presentará para las elecciones generales renunciando al puesto en Estrasburgo.

  • Unión Progreso y Democracia (UPyD)

UPyD ha multiplicado por cuatro sus eurodiputados de 2009, entonces solo Francisco Sosa Wagner logró entrar en el Parlamento Europeo con un 2,85% de los votos, ahora los magentas alcanzan el 6,5%. Pese a este buen resultado respecto a 2009, el crecimiento del partido de Rosa Díez solamente ha sumado 1,8 puntos porcentuales respecto a las elecciones generales de 2011 en un contexto inmejorable para el crecimiento de la formación centrista: una caída de un 18,5% del PP y de un 5,7% del PSOE. Las encuestas apuntaban a un resultado ligeramente inferior en torno al 5,5% y 3 eurodiputados, pero se trata de una opción política permanentemente infravalorada en las encuestas electorales y las expectativas eran mayores.

La irrupción de Podemos en comunidades autónomas claves para UPyD como Madrid les ha cortado las alas (pasan de un 10,29% en 2011 a un 10,56% en 2014) y la llegada de Ciutadans al ámbito nacional ha herido su crecimiento también en el resto de comunidades alcanzando los de Albert Rivera un 3,1% nacional que en gran medida podría haber sido para UPyD, sumando 6 eurodiputados y colocándose delante de Izquierda Unida como tercera fuerza política.

UPyD crece, pese a su estancamiento por estos factores en Madrid, en el resto de comunidades, y crece de forma notable. En la Comunidad Valenciana (donde sus aspiraciones electorales con elevadas) pasan de un 2% a un 8,4% por delante de Podemos y Compromís y a un paso de EUPV-EV. En Castilla La Mancha sorprenden alzándose con un 7,2% por delante de Podemos y en el norte mejoran los resultados ampliamente tocando un 8,1% en Cantabria, o un 6% en Asturias donde se hace fuerte en los núcleos urbanos (7,2% en Gijón y 7,4% en Oviedo).

En las comunidades autónomas más desfavorables también se crece, poco a poco. Cataluña sigue siendo territorio inexpugnable para UPyD, pero alcanzan un 1,3% aún contando ahora con Ciutadans frente al 0,8% de 2009. En País Vasco llegan al 3,28% frente al 1,5% de 2009 y tocan el 5,19% en Vitoria-Gasteiz. Galicia también mejora, dentro de los pobres resultados, con un 3,47% desde el 1,2% de 2009. También es el caso de Navarra ha mejorado ostensiblemente los resultados, de un 2% a un 4,58%.

Sorprenden positivamente los resultados de Canarias donde la formación pasa de un 1,1% a un 6,9% estas elecciones y de la región de Murcia, donde UPyD sube hasta el 9,4%. En Andalucía poco a poco también ganan terreno y ya superan el 7,1%

Si bien estos resultados no tienen por qué repetirse en las autonómicas, la entrada de UPyD en Las Cortes valencianas, el parlamento andaluz, el parlamento de La Rioja o la Asamblea Regional de Murcia en 2015 con una buena representación, además de en centenares de ayuntamientos de toda España.

Se ha criticó mucho en sus comienzos que UPyD creciera mucho en Madrid y poco en el resto del país y se le colocó una etiqueta de “partido madrileño” que no cuadra con la realidad a tenor de los datos y de este gráfico que muestra la distribución de los votos en el territorio español:

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Es apreciable que, salvo en Cataluña en el resto de las comunidades la distribución del voto de UPyD es casi homogénea. En estas elecciones europeas, de hecho, el crecimiento de la formación ha sido provocado por el crecimiento y consolidación ajenos a Madrid. El votante tipo de UPyD es el que goza de un mayor nivel de estudios y tiene una edad comprendida entre los 30-45 años. Además, UPyD es el partido predominante entre los universitarios que votan (según el último CIS de abril de 2014, que no recoge a Podemos) seguido de Izquierda Unida, lo que augura un buen futuro electoral en ese aspecto a ambas formaciones políticas.

  • Ciutadans / Ciudadanos (C’s)

La formación política de Albert Rivera da el salto (por segunda vez tras el fracaso de la coalición las pasadas europeas con Libertas) a la política nacional con un buen resultado para su partido. Consiguen 2 eurodiputados aupados por un respaldo mediático evidente, aunque no al nivel de Podemos, y por la popularidad de sus candidatos: Javier Nart y Juan Carlos Girauta, entre otros.

De cara a las elecciones de 2015 ya están realizando alianzas con partido localistas y regionalistas, algunos de dudosa fiabilidad como Unión de Ciudadanos Independientes (de Illescas) o el Centro Democrático Liberal de Gema Amor, para establecer una red suficiente (la propia es inexistente) para poder presentarse con alguna garantía.

Su votante es muy similar al de Unión Progreso y Democracia, y el partido tiene su nicho principal en la capital al igual que en su día lo tuvo la formación de Rosa Díez. Destacan sus resultados en Madrid, rozando el 5% mínimo exigido para poder entrar en la Asamblea de Madrid. Recogen bastantes votantes del PP de Madrid que no optan por UPyD, ni por VOX o la abstención.

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Como he comentado al comienzo, sus resultados en Cataluña, sin embargo probablemente no hayan sido los esperados por el partido, ya que han visto reducidos sus apoyos desde las elecciones catalanas de 2012 a pesar de que el PP y el PSC también retroceden en gran medida.

En el resto de comunidades autónomas sus resultados no destacan especialmente y se mueven en el entorno del 2%, totalmente insuficientes para tener representación autonómica o local de mantenerse.

  • Primavera Europea (Equo, Compromís, Cha, Por un Mundo + Justo…)

La candidatura ecosocialista ha conseguido entrar en el Parlamento Europeo con un eurodiputado, no sin cierto mal sabor de boca. Se esperaba algo más. El inesperado auge de Podemos ha afectado negativamente a una candidatura de izquierdas también cercana a los movimientos sociales, pero con un matiz ecologista que parece no terminar de cuajar en un país como España.

Los resultados de Equo, referente de la candidatura en las comunidades donde no estaba Compromís o Cha, han sido verdaderamente decepcionantes como se puede apreciar en el siguiente mapa.

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De no haber sido por los resultados de Compromís en la Comunidad Valenciana, que tampoco han sido los esperados por la aparición de Podemos, probablemente no habrían logrado el eurodiputado. Cha también ha aportado gran parte de los apoyos en Aragón. Los resultados son muy discretos en Madrid y pírricos en el resto del país.

Las perspectivas no son nada positivas para Equo a nivel nacional, y sus aspiraciones de acceder en Madrid a ayuntamientos o incluso a la Asamblea parecen meros deseos a día de hoy con el 2% conseguido hasta el momento, teniendo en cuenta que existe una barrera del 5% para acceder que ningún partido, salvo UPyD, está dispuesto a reducir o eliminar en aras de una mayor pluralidad política.

Se trata de unos resultados nefastos para el bipartidismo y esperanzadores para el resto de partidos minoritarios que han logrado acceder al Parlamento Europeo (Vox finalmente no lo ha logrado por unos miles de votos), pero no debe confundirse el apoyo logrado en unas elecciones desgraciadamente consideradas de segunda para los españoles con los resultados que puede haber en 2015 en las autonómicas o en las generales. No deben confiarse quienes desean el fin del bipartidismo, nada está hecho. La brecha está abierta. Ahora queda romperla completamente y ese es el trabajo más duro. Harán falta más propuestas, más cambio y más iniciativa si de verdad se quiere conseguir el cambio político que algunos deseamos.

Gráficos: ElDiario.es

Análisis

¿Ha tomado el Tea Party las riendas del Partido Republicano de EEUU?


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Daniel Rubio Sánchez. Los mercados ya lo sabían. Al filo de una nueva crisis económica internacional de consecuencias imprevisibles y tras más de dos semanas de bloqueo político por parte del Tea Party, finalmente la situación se ha resuelto, de momento.

En esta última crisis política estadounidense ha vuelto a evidenciarse el control que ejerce el Tea Party sobre el Partido Republicano de EEUU. Este movimiento político estadounidense adscrito a posiciones fiscalmente ultraconservadoras y contrarias al aumento del endeudamiento del gobierno federal ha encontrado un fuerte apoyo entre algunos sectores de la población estadounidense. No le faltan tampoco apoyos en el propio Partido Republicano desde que se dio a conocer en 2009.

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El movimiento enarbola, según ellos, la bandera de la vuelta a los orígenes de los Estados Unidos. Con este pretexto defienden la vuelta a los Estados Unidos de 1787, año de aprobación de la Constitución de este país, a sus valores y a su forma de vida frente a la sociedad actual. Alimentados por la crisis económica originada tras la caída de Lehman Brothers y el estímulo financiero aprobado en 2009 al que se oponen, tienen un discurso duro, tachado por algunos analistas de “extremista” contrario al propio sistema actual. Anti-Washington y críticos con los centros de poder político aspiran a la vez a influir en ellos a través del Partido Republicano.

Sin embargo, en este movimiento confluyen diferentes ideologías que vacilan entre el conservadurismo más duro, posiciones económicamente liberales y hasta una concepción libertaria del liberalismo mezcladas con ideas socialmente ultraconservadoras (algunos líderes se han mostrado contrarios al aborto en caso de violación o han tachado a los homosexuales de enfermos) creando un cóctel explosivo. Esta curiosa agrupación de deferentes tendencias ideológicas, a veces marginadas por su extremismo, ha conectado con muchos ciudadanos estadounidenses hartos de la política que se llevó a cabo durante la era-Bush y, especialmente, de la que está llevando ahora a cabo Obama.

Frente a las políticas liberales (desde la perspectiva estadounidense) de Barack Obama y su polémico Obamacare, que pretende extender la cobertura sanitaria a un mayor número de ciudadanos, especialmente a los sectores más desfavorecidos la sociedad, el Tea Party se ha mostado inflexible. Su negativa ha sido clara y rotunda. Desprecian la reforma sanitaria de Obama con todas sus fuerzas.

Tea Party

Muchos de sus líderes mediáticos consideran la medida “socialista” y contraria a los valores clásicos de EEUU y apuntan a la medida con adjetivos que van desde “intervencionista” a “marxista”. No les faltan altavoces en los medios. Fox News, que siempre ha contado con una línea editorial conservadora pero que ahora es abiertamente favorable al Tea Party, debate sobre ello a menudo con tertulianos como Sarah Palin o, más recientemente, Ted Cruz. En el bando opuesto, con posiciones favorables a las políticas de Obama y el partido republicano encontramos a MSNBC o CNN o a economistas como Paul Krugman. Las posiciones más moderadas no atraen tanto a los espectadores.

Lo que ha ocurrido esta última semana no es más que laconstatación de que el partido republicano está dividido en dos bloques: uno más moderado que ha permitido evitar un desastre económico pero que no es del todo favorable, como es lógico, a las políticas de Obama y otro bloque radical que para llegar a sus objetivos ha permitido sin ruborizarse el cierre de la administración y que lidera el Tea Party.

Esta división es clara, John McCain (republicano moderado) afirmó que “Lo sabía, sabía que tendría este final” otros, más duros, afirman como el republicano Roy Blunt: “Logramos crear una división entre nuestras filas sobre algo en lo que estábamos unidos, sobre un asunto que no era alcanzable”.

El sector moderado del partido republicano es cada vez menos mayoritario y los líderes del partido se ven obligados a lanzar guiños a los electores más radicales cercanos al Tea Party para poder salir elegidos. Quienes no participan en esa especie de competición en busca de la pureza ideológica republicana suelen ser atacados y acusados de apoyar a los demócratas por parte del Tea Party y cuentan no cuentan con demasiadas posibilidades de resultar elegidos en cualquier proceso electoral dentro del propio partido republicano.

El panorama a largo plazo apunta a una radicalización progresiva del discurso del partido republicano en una constante búsqueda de la aprobación del sector más radical y ya con grandes cuotas de poder dentro del partido y los medios cercanos a él. La fractura entre los moderados y el Tea Party es ya evidente desde hace tiempo, pero los últimos acontecimientos, unidos a la ausencia de un líder republicano moderado claro han precipitado que esta se abra aúnmás. La ausencia de liderazgo republicano está siendo aprovechada por los más extremistas, que están ganando poder e influencia en el partido a una velocidad de vértigo.

La batalla interna solamente perjudica al propio partido y fortalece a un Obama que, por otra parte, no tiene demasiado de lo que sentirse orgulloso en su labor frente al gobierno de EEUU y a un partido demócrata que podría volver a ganar las próximas elecciones presidenciales, quizás con Hillary Clinton al frente.

Se abre un tiempo político en Estados Unidos de ardua batalla política dentro del propio Partido Republicano, pero también entre republicanos y demócratas con unas elecciones presidenciales a la vista que abrirán un interesante proceso electoral dentro de ambos partidos en búsqueda del próximo presidente de Estados Unidos.

Análisis

¿Adónde va el PSOE?


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Daniel Rubio Sánchez. Entre tambores de sucesión y un recurrente ruido de sables entre la Ejecutiva del partido y el sector crítico el PSOE celebra este fin de semana su tan anticipada Conferencia Política.Reiniciar PSOE

Durante esta semana la Ejecutiva Federal ha tratado por todos los medios posibles aplacar el debate sobre la sucesión del actual Secretario General del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba. Su indecisión respecto a una posible candidatura a las ya confirmadas primarias del partido llevan provocando recelos durante meses en algunos sectores del partido. Además, argumentan estos últimos, debe aclarar ya el calendario del partido de cara a las próximas convocatorias electorales de manera que quien salga elegido en ese proceso goce de tiempo suficiente para poder hacer frente al proceso electoral que se avecina.

Reiniciar PSOE

Así pues, la división entre la Ejecutiva y la mayoría de las bases del partido es prácticamente total. En medio de este cónclave socialista El Confidencial ha hecho pública una encuesta que asegura que el 79% de los socialistas no quiere a Rubalcaba como candidato a las próximas elecciones. Frente a estas demoledoras encuestas, sin embargo, el equipo de Rubalcaba tiene otras. La Fundación Sistema de Alfonso Guerra publicaba a principios de semana una encuesta electoral en la que el PSOE adelantaba al Partido Popular en unos 8 puntos dependiendo de la participación. Días después el CIS enfriaba la alegría en Ferraz con la bajada en unas décimas respecto a la última encuesta de julio y una subida moderada del PP que resultaba en más de 7 puntos de ventaja del PP. No han sido pocas las voces que, acertadamente, han afirmado que la encuesta electoral del CIS de octubre ha sido cuanto menos extraña. El PSOE ha mejorado sus datos directos de intención de voto y de voto más simpatía y los del PP han empeorado, pero sin embargo la cocina del organismo público dependiente jerárquicamente del gobierno ha decidido invertir la tendencia y beneficiar al PP.

Independientemente de las encuestas, la fragilidad del liderazgo de Rubalcaba ha quedado patente hoy cuando algunos medios aseguraban que habría pactado con Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, que esta no hablara de primarias ni pusiera en cuestión su liderazgo. Una vez visto su discurso la noticia ha quedado confirmada, además, ningún cargo orgánico ha negado la información hasta el momento.

Además del liderazgo de Rubalcaba, en esta Conferencia Política están en juego muchas más cosas, probablemente más importantes para el devenir del país pero menos morbosas mediáticamente como la tan anunciada renovación ideológica del principal partido de la oposición de España.

De hecho, es este el principal propósito de la Conferencia Política. La ponencia marco de la conferencia incluye aspectos novedosos para el partido y para el país. Además, medios cercanos a la Ejecutiva Federal como El País han adelantado estos últimos días propuestas como la exención del pago del IRPF a parados y mileuristas con estos. Frente al actual sistema de pago desde los 5.000 euros el PSOE plantea eximir del pago a las familias con unos ingresos individuales inferiores a los 16.000 euros. También se beneficiarían de esta exención jubiladoscon pensiones bajas y desempleados con prestación a los que en 2011 a un 70% se les descontó un 2%. Ahora, el PSOE quiere cambiarlo.

No solamente son propuestas fiscales, también hay algunas referidas a la regeneración democrática o el cuidado del medio ambiente, además de la ya conocida apuesta por la igualdad mediante cuotas y una llamada al pacto social para las pensiones o una nueva reforma laboral.

La Conferencia Política llega en un momento de abatimiento de las bases del partido. Tras las elecciones de Andalucía de 2012 que ganó el PP aunque consiguieran salvar los muebles mediante un pacto con IU y las asturianas que salvaron mediante el apoyo de IU y la firma de un pacto con UPyD, el PSOE entró en un momento de cierta calma que se ha visto interrumpida constantemente por la llamada de determinadas figuras del partido a una renovación de caras.

Por si fuera poco la cuestión catalana se ha convertido en un tema central de la trifulca política semanal y ha quedado evidenciada la fractura que tiene con el PSC a cuenta del derecho a decidir. Está siendo un año difícil para el partido tras la derrota gallega por amplio margen y la fuerte pérdida de apoyos en el Parlamento Vasco de Patxi López a finales de 2012. El partido ha entrado en una situación de cierto nerviosismo interno avivada en cada publicación de barómetros electorales cuando el PSOE no solamente no ha ganado apoyos, sino que los ha seguido perdiendo. El Caso Bárcenas que ha dinamitado la poca credibilidad que le quedaba al Partido Popular tras el completo incumplimiento de su programa electoral no ha ayudado especialmente al PSOE. A pesar de que Rubalcaba pidió en varias ocasiones la dimisión del Rajoy, uno de los gestos políticos más duros que puede hacer un líder de la oposición, las voces críticas no han parado de reclamar más dureza ya fuera en el tono o mediante la presentación de iniciativas parlamentarias como una moción de censura. Rubalcaba, sin embargo, no la utilizó. Quizás porque, sabiendo que no tenía mayoría suficiente para ganarla el efecto que podría provocar iría precisamente contra él.

Su posición política en torno al Caso Bárcenas ha sido uno de los mayores errores estratégicos que ha tenido el PSOE durante la legislatura, y no han sido pocos. A pesar de la petición de dimisión en torno a febrero, a mediados de año el PSOE suscribía un pacto europeo con Mariano Rajoy. Rubalcaba aseguraba entonces que no tenía nada que ver una cosa con la otra, pero la estrategia, como ha ocurrido repetidamente durante la legislatura, solamente ha beneficiado a su rival IU, que votó en contra como era de esperar tras pedir también la dimisión de Rajoy. La combinación de lo que grupo parlamentario socialista denominó oposición responsable con una oposición más dura durante los meses en los que el Caso Bárcenas acaparaba la atención mediática no resultó, desde luego, clara.

Y es claridad precisamente de lo que acusan desde el PP de carecer al PSOE en el tema catalán. También en el PP han tenido algunas tensiones entre Sánchez-Camacho y la dirección del partido a pesar de las críticas a Rubalcaba. Las relaciones entre el PSOE y el PSC han estado bastante tensas en algunos momentos de esta primera parte de la legislara de Rajoy. El último momento de tensión ha sido precisamente hace unas semanas a cuenta de una votación provocada por UPyD sobre el derecho a decidir, cuestión que separa a ambos partidos socialistas y que, como era previsible, terminó en división. Mientras que el PSOE votó a favor los socialistas catalanes se abstuvieron. No faltaron tampoco voces reclamando un PSOE en Cataluña que sustituya al PSC, pero parece que, de momento, las aguas han vuelto a su cauce. Electoralmente, es muy difícil, por no decir imposible, que el PSOE gane las elecciones generales de 2015 sin un apoyo destacable en Cataluña y abrir un frente allí sería asegurar una derrota en dos años. El último sondeo de El País otorga13 escaños a la formación de Pere Navarro. Los socialistas catalanes pierden votos en favor de ICV-EUiA, Ciutadans y ERC.

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Las cosas pintan mejor en otras comunidades como Valencia, la última encuesta, también de El País pero corroborada por otras realizadas por varios medios, afianza la mayoría de izquierdas en la comunidad y haría posible un tripartito PSPV-Compromís-EU. El cierre de Canal Nou podría, además, agrandar aún más la brecha en favor de la izquierda y ser solamente necesaria una coalición toda vez que se plantea muy difícil que UPyD, que entraría en el parlamento con 7 diputados, vaya a dar su apoyo a una formación tan manchada por la corrupción como el PP en esa comunidad.

Andalucía parece que ha encontrado un referente con Susana Díaz, en poder de la comunidad sucediendo a Griñán, envuelto en el Caso ERE, tras unas primarias sin elección, ya que fue solamente ella quien consiguió la cantidad de avales necesaria para poder presentarse candidata. Su figura, rodeada de un aura de renovación, ha evitado que el PSOE andaluz de desfonde electoralmente tras tantos años al mando de la comunidad. Ayuda, además, el hundimiento del PP en Andalucía, sin candidato claro, sin propuestas y a la deriva a la espera de que Rajoy tome una decisión al respecto a principios de 2014.

Susana Díaz es, por lo tanto, la figura autonómica con más poder del partido. Desde algunos medios se asegura que apoyó a Carme Chacón en las primarias contra Rubalcaba. Sin embargo, su estrategia parece clara y su forma de jugarsus cartas, bastante inteligente. Ella sostiene a Rubalcaba en estos momentos. Si quisiera dar un golpe de efecto y desencadenar un proceso electoral en el partido podría hacerlo porque tiene poder suficiente, pero no ha sido así. ¿Por qué? Es posible que esté pensando en presentarse a las primarias pero es todavía demasiado desconocida en el partido y en España como para tomar la decisión. Sin embargo, como parece evidente, está intentando revertir la situación. Tendrá un papel destacado durante la Conferencia Política y su discurso es de los más importantes, junto con el Rubalcaba. ¿Puede haber un pacto entre Rubalcaba y Susana Díez? Seguramente nadie excepto ellos lo sepa, pero es posible.

La situación del PSOE podría resumirse en incertidumbre. Esta Conferencia Política tratará de revertir la bajada en las encuestas con algunas propuestas novedosas que resultan agradables para la ciudadanía, pero quedarán en una mera declaración de intenciones si no se hace verdadera autocrítica y el proyecto no se renueva al completo. Esta renovación incluye a Rubalcaba y a su equipo. No resulta creíble apostar por la renovación ideológica capitaneados por una de las figuras más antiguas del partido. Tampoco tratar de hacer autocrítica cuando el Secretario General ha ocupado prácticamente todos los puestos de un gobierno durante varias legislaturas. No se sabe qué puede ocurrir este fin de semana durante la Conferencia, lo que está claro es que el PSOE debe ir más allá de una simple estrategia de marketing político. El cambio ha de ser profundo si desean que los ciudadanos recuperen la confianza en ellos.

Parte del electorado es ya irrecuperable. Algunos sectores de la izquierda social y mediática jamás perdonarán la modificación del Artículo 135 de la Constitución en acuerdo con el PP, o los recortes ejecutados durante la última parte de la segunda legislatura de Zapatero. Es posible que tampoco olviden que esta Conferencia Política apenas varía la línea económica más allá de un retoque de impuestos. Hay decenas de miles de personas que ya se han bajado del barco y no se volverán a subir tras esta Conferencia Política o un futuro cambio de caras. Lo único que le queda esperar al PSOE es que sus votantes decepcionados intenten frenar al PP y a sus medidas votándoles, a pesar de que estén votando contra y no a favor perpetuando una degeneración política consecuencia de la partitocracia PP-PSOE. No son lo mismo, pero a afectos prácticos probablemente no sean demasiado diferentes. Tienen por delate la tarea de demostrar que no es así contra la memoria de los ciudadanos. Dijo Nietzsche que “la buena memoria es a veces un obstáculo al buen pensamiento”. Quizás no tenga tanta razón.

Análisis

Elecciones europeas en España: ¿la tumba del bipartidismo?


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Daniel Rubio Sánchez. La política se basa en la confrontación, esencialmente de ideas. Siendo estas infinitas y a veces contrapuestas se entiende la facilidad para la polarización de los debates. España ha vivido décadas de polarización política. La aparición de grandes partidos de masas afectó también a España y produjo, gracias en gran medida a una ley electoral que favorecía la creación de mayorías, un fuerte bipartidismo que parecía inquebrantable hasta ahora.

Como he dicho, la política es confrontación y para esa confrontación o debate hacen falta distintos actores políticos, entre ellos los partidos. Tanto en la mayor parte de los países europeos como algunos no europeos como Estados Unidos, el sistema político que se estableció fue bipartidista. El bipartidismo debe entenderse en mi opinión como algo gradual. Así, existen países donde el bipartidismo es prácticamente absoluto como en EEUU, otros como Reino Unido donde prevalecen claramente dos fuerzas mayoritarias pero existe una tercera con relativa importancia y países donde existen diversas fuerzas políticas de apoyo electoral variado en el parlamento pero se mantienen dos grandes partidos como referencia en cuanto a apoyo electoral.

La primera pregunta que habría que hacerse es, ¿por qué esos dos partidos tienen ese nivel de apoyo social o electoral?

En la mayoría de los países que cumplen con las características del tercer ejemplo de bipartidismo previamente citado, los dos partidos mayoritarios mantienen unas posiciones políticas moderadas desde el punto de vista ideológico.

En general, existen dos formaciones políticas de centro-derecha y centro-izquierda que acaparan la mayor parte del electorado. Esto es así porque la gran mayoría de los ciudadanos se sitúan entre el 3 y el 7 en una escala de autoubicación ideológica donde el 1 sería la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha, es decir, rehúyen de posiciones extremistas. En el caso español es el CIS quien se encarga de realizar estas encuestas y ofrece unos resultados que reafirman lo dicho: la media de autoubicación ideológica fluctúa entre 4,55-4,90 aproximadamente. Los españoles, por lo tanto, se consideran generalmente de centro con un ligero escoramiento hacia la izquierda.

Que en la mayoría de países europeos sus ciudadanos adopten posiciones moderadas desde un punto de vista político ayuda electoralmente en gran medida al bipartidismo, pero no es únicamente esto lo que propicia su elevada representación. En el caso de España nos encontramos con una ley electoral que favorece las mayorías, y por ende, al bipartidismo.

Explicar el sistema electoral español es una tarea compleja y que requeriría de mucho espacio por lo que, de manera resumida, trataré de exponer los aspectos más importantes de este:

-El territorio español se divide en circunscripciones a las que se asigna, en función de su población, un determinado número de escaños a elegir.

-Dentro de cada circunscripción, sus ciudadanos tendrán la posibilidad de elegir la lista electoral que prefieran y su representación se repartirá mediante la ley d’Hont.

-Debido a la existencia de muchas circunscripciones donde el número de escaños a repartir es reducido, las posibilidades de un partido minoritario de salir elegido son residuales puesto que, por mucho que su apoyo electoral se vea mermado, los partidos mayoritarios siempre estarán por delante en votos y por tanto obtendrán ese escaño antes que un minoritario si no consigue superarles.

Este sistema es un atropello democrático que, precisamente, está ideado para favorecer teóricamente la propia estabilidad de la democracia. Gracias a este sistema, la capacidad de los ciudadanos para producir un cambio político se ve reducida a favor de la estabilidad democrática, pero también se ve reducida su capacidad de tener los representantes que han podido votar ya que los partidos minoritarios de ámbito nacional están infrarrepresentados.

¿Por qué pueden las próximas elecciones europeas producir un cambio político sin precedentes?

Parlamento Europeo

Es fácil imaginarse un sistema electoral alternativo dondese produjera un reparto de escaños proporcional a los votos, donde cada voto valga lo mismo independientemente de dónde viva cada ciudadano, con el mismo peso e influencia y no existan esas circunscripciones.

Bien, ese es el sistema utilizado para las elecciones europeas y que puede producir no sólo un cambio político transitorio de cara a Europa (que es francamente insignificante ya que España se reparte una pequeña parte de todos los europarlamentarios y la influencia de este posible cambio político sobre el conjunto de la cámara no será destacable) sino un cambio de mentalidad en parte de la sociedad española que aún parece agarrarse a los partidos tradicionales que han gestionado durante todos estos años España y que son directamente responsables tanto de lo positivo como de lo negativo, que es mucho.

Para llegar hasta aquí ha tenido que producirse previamente un proceso de descomposición del bipartidismo que en mi opinión se ha producido en dos fases claras:

1.- Demolición del PSOE:

Como he explicado al comienzo del artículo, en la mayoría de países existen dos fuerzas que abarcan la mayor parte del espectro ideológico. En España el PSOE ha cubierto durante todos estos años el lateral izquierdo desde el centro-izquierda a la izquierda, tocando con Izquierda Unida.

La fuerza electoral de Izquierda Unida se basa en gran medida en la incapacidad política del PSOE. Existe, como es lógico, un transvase de votos desde los sectores más izquierdistas del PSOE a IU cuando el primero no es capaz de satisfacer las peticiones del electorado de izquierdas. Sin embargo, es destacable también el hecho de que esos votantes regresen al PSOE cuando este se “reinventa” y presenta una alternativa a la derecha.

Esto es perfectamente visible durante las últimas décadas. Durante las últimas legislaturas de Felipe González Izquierda Unida vivió la que fue hasta el día de hoy su mejor etapa bajo el liderazgo de Julio Anguita. La corrupción y el terrorismo de Estado practicados por el PSOE produjo un aumentoevidente del apoyo electoral de IU que no se sostuvo en el tiempo, debido en parte a la marcha de Anguita como referente, pero también por la aparición de José Luis Rodríguez Zapatero.

La remodelación del PSOE y una estrategia poco clara de IU provocó su derrumbe hasta los peores resultados históricos que, al mismo tiempo, favorecieron la fuerza electoral del PSOE. Se puede hablar por lo tanto de vasos comunicantes y de IU como un partido de voto protesta cuando el PSOE no actúa como parte de su electorado espera.

Cuando el PSOE se enfrentó a sus propios principios ideológicos en Mayo de 2010 y tomó unas medidas que iban en contra de todo lo realizado por el Gobierno hasta el momento, en contra de la opinión gran parte del partido (especialmente de la militancia) y en contra de la mayoría de sus votantes, sabía que la recuperación del partido sería difícil.

Zapatero

Tomadas esas medidas, el partido perdió la credibilidad del electorado de centro-izquierda a izquierda y gran parte de este electorado lo abandonó, quedando este en una situación crítica en las elecciones del 20N de 2011. Parte de los votantes que abandonaron el partido (en torno a 4.000.000 votantes) apoyaron a otras opciones políticas minoritarias como IU e UPyD que aumentaron exponencia­­­lmente sus apoyos.

El trasvase de descontentos socialistas al PP fue bastante reducido teniendo en cuenta que sólo aumentó su apoyo electoral en 500.000 votos.

2.- Desengaño con el PP:

En las Elecciones Generales de 2011 la ley electoral otorgó mayoría absoluta a un Partido Popular que ya tenía en su poder un gran poder autonómico y municipal desde mayo. El PP tenía vía libre para sacar a España de la crisis, pero no lo ha hecho.

Las dura medidas de Zapatero se repitieron con el Gobierno de Rajoy, la incapacidad del presidente de llamar a las cosas por su nombre también, y España estuvo al borde del abismo el 9 de junio de 2012. Posteriormente se produciría un rescate económico que únicamente afectó al sistema bancario pero que condicionó la política económica del Gobierno y, por lo tanto, la vida y la economía de todos los españoles.

La caída electoral del PP ha sido espectacular, actualmente tiene las intenciones de voto más bajas de su historia, por debajo del 30%. La solidez y fidelidad del electorado del PP parece haberse desvanecido. El fracaso del Gobierno ya es un hecho.

Los ciudadanos ya le han retirado el apoyo a un partido – el PSOE – y ahora también a su teórica alternativa – el PP – ¿Qué ocurre entonces?

El crecimiento de los partidos minoritarios, principalmente IU e UPyD, ha sido imparable desde el 20N hasta el punto de que ya no se puede estar hablando de partidos pequeños, sino medianos.

El PSOE ha sido totalmente incapaz de recuperar parte del apoyo electoral que sus votantes le retiraron el 20N, de hecho incluso ha perdido más apoyos y se situaría actualmente en torno al 25% de los apoyos. La debacle del Partido Popular no ha logrado frenar una caída del PSOE que parece no tener fin.

El PP por su parte habría perdido unos 17 puntos en poco más de año y medio de gobierno y se situaría entre el 27-30% de los votos. Este hecho es insólito, pues históricamente el PP ha gozado de una fidelidad de voto superior a la del PSOE (que ha variado generalmente entre la abstención e IU) y esta fidelidad se encuentra ahora en sus horas más bajas con un Partido Popular donde su propia corrupción (Caso Gürtel y Caso Bárcenas) está acaparando la actualidad informativa en detrimento de las reformas que, teóricamente, deberían satisfacer a su electorado potencial como la Ley de Emprendedores o la Reforma de la Administración Pública.

El gran triunfador de la izquierda sería Izquierda Unida, que estaría devorando el espacio electoral del PSOE, recogiendo a los desencantados con su labor anterior de gobierno con Zapatero y la oposición actual de Rubalcaba además de gran parte de los descontentos con el funcionamiento general del sistema y que forman parte de distintos movimientos sociales como el 15M o la PAH. Los sondeos les sitúan en torno al 15% de los apoyos. Algunos medios incluso les sitúan cerca de los 50 diputados. Su mejor resultado histórico.

En último lugar de los partidos de ámbito nacional se encuentra UPyD, que pese a su juventud, falta de medios y escasa implantación municipal y autonómica está consiguiendo arrastrar a una gran parte de ciudadanos descontentos con los dos grandes partidos desde una posición crítica con el bipartidismo y sin situarse explícitamente en ningún espacio político concreto. UPyD recogió durante la segunda legislatura de Zapatero a buena parte de los descontentos del PSOE y ahora está ocurriendo algo similar con el sector más liberal del PP. Los apoyos de este partido oscilan mucho según los sondeos, pero se situarían en torno al 10%.

Con este escenario político: un PP con tendencia a seguir bajando, un PSOE apuntando al estancamiento en sus datos más bajos y a IU e UPyD tocando sus máximos históricos y con casi un año por delante para seguir ganándose el apoyo ciudadano, ¿se puede hablar de crisis del bipartidismo en España?

Todo apunta a que sí, especialmente si como he dicho antes, se tiene en cuenta el sistema electoral de las elecciones europeas. Una reciente encuesta de Metroscopia para el diario El País daba el siguiente resultado:

Encuesta Europa El País.

Encuesta Europa El País.

-PP: 17 escaños (-7) / -PSOE: 16 escaños (-7) / -IU-ICV-EUiA-BA: 9 escaños (+7) / -UPyD: 6 escaños (+5) / -CEU: 3 escaños (=) / – Edp-V: 3 escaños (=)

Como se puede ver, el cambio es evidente, pero parece insuficiente para producir ningún tipo de vuelco electoral en las siguientes elecciones autonómicas y, finalmente, en las generales.

Sin embargo, parece lógico que de producirse un fuerte cambio electoral (como se espera) pese a que no llegue a vuelco el efecto a los ojos de los ciudadanos puede llegar a extenderse a elecciones posteriores, especialmente en el ámbito autonómico. Es especialmente destacable el cambio político que podría producirse en comunidades autónomas con una fuerte hegemonía del PP como Madrid o Valencia, donde el poder podría pasar a manos de la izquierda.

El País publicaba también recientemente un interesante artículo que podéis encontrar al final de este artículo y que explicaba cómo el cambio político en España dependerá principalmente de la abstención que se produzca, algo que es aplicable también a las elecciones europeas. Precisamente las elecciones europeas se caracterizan por su baja participación y por un voto con una intención generalmente distinta a la que se produce en las generales. Para un profundo análisis de este aspecto recomiendo la lectura del libro “Comportamiento político y electoral” de Eva Anduiza y Agustí Bosch.

Las elecciones europeas previas muestran cómo el apoyo de partidos minoritarios o “outsider” crece en estas elecciones en las que el electorado español no muestra demasiado interés. La participación se espera baja y se la abstención dependerá, en gran medida, el resultado de estas elecciones.

Si lo que ahora se concibe como abstención vota puede mantener la hegemonía bipartidista en las elecciones europeas y frenar, en parte, una corriente cada vez mayor de rechazo a los dos grandes partidos. Si por el contrario vota pero lo hace por las opciones minoritarias de ámbito nacional los resultados pueden ser imprevisibles.

Los esfuerzos, por tanto, de IU e UPyD deben de enfocarse en presentarse como una alternativa real y clara a los dos grandes partidos, no únicamente como una opción transitoria de protesta que tarde o temprano podría retornar a su partido de origen si la situación política se normalizara de nuevo, en caso que esto suceda.

Ninguno de estos dos partidos debe dar por hecho ningún vuelco electoral puesto que, realmente, no está nada decidido a un año de las elecciones. No lo estará siquiera el día de antes. Todo dependerá de lo que decida hacer esa gran masa abstencionista con la que la mayoría de empresas de demoscopia no saben qué hacer. El cambio dependerá de ellos.

 

Artículo de El País al que hago referencia:

http://politica.elpais.com/politica/2013/07/27/actualidad/1374938585_706163.html

Análisis

Reino Unido: UKIP o el fascismo populista


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Daniel Rubio Sánchez. Los recientes resultados electorales de las Elecciones municipales de Reino Unido han disparado todas las alarmas en Europa. El imparable ascenso del UKIP (United Kingdom Independence Party) ha sorprendido a algunos, pero es un fenómeno político que se venía gestando desde mucho antes y nada novedoso.

En 1993 Alan Sked, profesor de Historia Internacional en la London School of Economics y perteneciente a la Liga Anti-federalista, (fundada en 1991 contra el Tratado de Maastricht) fundó el UKIP en un contexto de división del bloque conservador frente a la cuestión europea. Entonces, como está ocurriendo ahora aún en mayor medida, su oposición al Tratado de Maastricht atrajo a una parte del sector más duro del conservadurismo británico. Sin embargo el proyecto entró en barrena tras ser superados en las elecciones generales de 1997 de Reino Unido por el Referendum Party cuya principal propuesta fue la realización de un referéndum sobre si Reino Unido debería formar parte de la Unión Europea o no. Cabe destacar además que en estas elecciones el partido conservador, liderado entonces por John Major sufrió un histórico batacazo dando una arrolladora victoria al candidato laborista Tony Blair y permitiendo una subida en la representación de los liberal-demócratas.

Featured Image -- 9 Tras la derrota, Alan Sked abandonó el liderazgo de un partido con pocos visos de llegar a ser importante. Poco tiempo después el fin del Referendum Party insuflaría el aire necesario al UKIP para continuar con el proyecto de oposición a la Unión Europea. La incorporación de un importante sector de los votantes del Referendum Party en el UKIP no sólo dotó al partido de un nuevo espíritu, sino también de un nuevo líder. Michael Holmes tomaría el mando de un partido con las mismas ideas pero más maduro y con mayor apoyo.

Sin embargo, este nuevo periodo tampoco sería excepcional de ningún modo en lo relativo a la estabilidad del partido pues Holmes abandonaría el partido tras una lucha de poder con Nigel Farage y Jeffrey Titford como consecuencia de los buenos resultados del partido en las elecciones de 1999 al Parlamento Europeo donde se alzaron con el 7% de los votos y consiguieron ser el cuarto partido más votado. En estas elecciones la tendencia previa de ascenso laborista y caída conservadora se invirtió dando como resultado una victoria conservadora y, de nuevo, una mejora de los liberal-demócratas.

Las disputas internas del partido en torno a la posición euroescéptica y antieuropea llegaron hasta el National Executive Committee del partido. La polémica se vió avivada poco más tarde cuando Holmes quiso continuar como europarlamentario tras abandonar el UKIP hasta que en Diciembre de 2002 abandonó a favor de Graham Booth, más en la línea del partido.

La relación causa-efecto entre esta guerra interna y los resultados electorales no está del todo clara, pero es evidente que no resultó del todo beneficiosa. En las Elecciones generales de 2001 apenas alcanzaron el 1,5% de los votos en un contexto de poco cambio en las fuerzas mayoritarias, manteniendo los liberal-demócratas una subida lenta pero continua hasta alcanzar el 18,3% de los votos. Los laboristas, una vez más liderados por Tony Blair bajarían un 2,5% por la tarea de gobierno mientras que los conservadores apenas subirían un 1%.

Como consecuencia de estos malos resultados Titford, que desde el principio había peleado por el control del partido, abandonó el liderazgo del partido, manteniendo eso sí su puesto de europarlamentario.

Las elecciones europeas de 2004 se presentaron para el UKIP como un verdadero reto a superar pues eran realmente el escenario electoral preferido por el partido ya que sus propuestas anti-europeas apenas encontraban rival entre los partidos mayoritarios que mantenían posturas, en general, a favor de una mayor integración europea. Esta postura anti-europea debe entenderse desde una vertiente profundamente conservadora y tradicionalista que encuentra eco en un parte considerable de la sociedad británica.

Durante los 10 años de existencia del UKIP desde su fundación las peleas internas en torno a las cuotas de poder y la posición que debía mantener el partido habían hecho en cierta medida mella en los resultados. Las elecciones europeas de 2004 constituían para el partido una importante prueba de fuego para el proyecto.

Entonces UKIP despertó y superó incluso a los liberal-demócratas, quedando en tercer puesto con cerca del 16% de los votos y 12 europarlamentarios. Los laboristas empezarían a sufrir las consecuencias de la acción de gobierno bajando hasta rozar el 22% y 19 europarlamentarios. De esta bajada no se librarían tampoco los conservadores, cuyo voto se dispersó entre los liberal-demócratas y el euroescepticismo tocando fondo con apenas un 26% y 27 representantes en el Parlamento Europeo. Manteniendo la tendencia alcista y aprovechándose en parte del derrumbe conservador, los liberal-demócratas crecieron también hasta superar holgadamente el 14% de las papeletas con 12 europarlamentarios.

Este reparto electoral tan igualado en términos de porcentaje no supuso ningún problema de cara a la gobernabilidad ya que las elecciones eran europeas, pero instauraría una tendencia electoral imparable cuyas consecuencias avecinan las últimas encuestas electorales para las elecciones generales de 2015 Este ascenso electoral en las europeas no debe de ningún modo tomarse como algo inesperado, casual o repentino. UKIP recibió una amplia cobertura durante la campaña electoral en parte debido al fichaje de Robert Kilroy-Silk, presentador de un talk show popular entonces en BBC-One llamado Kilroy. Por otra parte, el apoyo ya público y explícito de personajes públicos como Joan Collins no hizo más que incrementar la presencia pública del partido y el alcance de su mensaje entre la población.

También es destacable que en 2004 se produjeron las primeras Elecciones europeas en Gibraltar como parte de Reino Unido formando parte de la región sureste en lo referente a las elecciones y el reparto de representantes. Allí los conservadores perdieron uno de los cuatro representantes que tenían y lo ganó el UKIP que pasó a tener dos. Liberal-demócratas y laboristas se mantuvieron igual con un representante cada uno. Como dato a resaltar, los conservadores prácticamente alcanzaron el 70% de los votos en Gibraltar mientras que en la región a la que pertenecían estos tuvieron un 31,6%.

Sin embargo, como hemos visto a lo largo de la relativamente corta pero intensa historia del UKIP, este es un partido en el que las peleas internas son bastante más intensas de lo que estamos acostumbrados en la política en general y particularmente en la española por muy turbulenta que esta sea en ocasiones. Kilroy-Silk abandonaría el partido en Enero de 2005 tras calificar al partido del que hasta entonces había formado parte como “chiste”.

Quizás por puro despecho a los pocos días de abandonar el UKIP Silk fundó un nuevo partido llamado Veritas que arrastró a algunos miembros más díscolos del UKIP. A pesar del impacto que pudiera tener una nueva baja en la estabilidad del UKIP, en las Elecciones generales de 2005 el partido se alzó con el 2,3% de los votos, 618,000 votos en total, consiguiendo hacerse con el cuarto puesto en votos totales. El nuevo partido de Kilroy-Silk apenas sería votado por 40.000 personas. Fracasó estrepitosamente.

Puede establecerse aquí cierto momento de cambio, ciertamente avivado por una crisis económica que estaría a punto de estallar y un contexto político en que figuras destacadas del conservadurismo británico como Stuart Wheeler, que había apoyado fervientemente al partido conservador hasta entonces, comenzaron a plantearse un cambio hacia la derecha y especialmente a posturas más duras frente a Europa y apoyar públicamente además de económicamente al UKIP.

Es destacable, sin embargo, que este cambio en cierto sector de la derecha británica no se produjese por una política económica que no agradase, o una política social contraria a los postulados del partido conservador, sino por puro euroescepticismo. Este euroescepticismo fue capaz de combinar todos esos temas y polarizar el debate en la derecha británica representada hasta entonces únicamente de manera efectiva por el partido conservador.

Nigel Farage en 2009 anunciaría que abandonaba el liderazgo del partido para emprender la terea de conseguir un escaño en la Cámara de los Comunes. Farage sería sustituído mediante amplia mayoría por Lord Pearson, anteriormente del partido conservador. nigel_farage Las Elecciones generales de 2010 fueron decisivas, la mala suerte quiso que el día de las elecciones Farage tuviera un accidente al estrellarse una avioneta en la que viajaba. Pese a la gravedad del accidente, consiguió salvar la vida. En estas elecciones UKIP conseguiría el 3,1% de los votos (919,471 votos del total) pero no consiguió representación. Este hecho fue duramente criticado desde el partido, pues fue el partido con mayor número de votos sin representación. Se haber un sistema puramente proporcional, ese 3,1% de votos que consiguieron habría significado alrededor de 20-25 representantes de 649.

A pesar de no conseguir el éxito esperado el partido mantenía una línea ascendente de votos y popularidad, pero frente a ello, una vez, más las cuitas internas superaron cualquier éxito conseguido y Lord Pearson abandonó tras apenas un año al mando como líder del partido. Entonces Nigel Farage, ya recuperado de su accidente le sustituiría como líder con más del 60% de apoyo de su partido.

Entonces, tras la reelección de Farage, el partido definitivamente se consolidaría. En las siguientes elecciones locales vivirían un aumento exponencial de sus apoyos, pasando a ser la tercera fuerza política en muchas ciudades y pequeños ayuntamientos. La popularidad de Farage con un discurso crítico con la Unión Europea aumentaba sin freno en detrimento de un partido conservador enredado en su propia gestión y unos liberal-demócratas que les apoyaban y cuyos votantes se sentían francamente decepcionados.

Así, en Noviembre de 2012 se producirían nuevas elecciones en Rotherham tras un caso de corrupción en el partido laborista y UKIP se alzaría como segundo partido más votado con cerca del 22% de los apoyos, sólo detrás de los laboristas y por delante del partido ultraderechista y racista British National Party, escisión del National Front de John Tyndall popular en esta ciudad de South Yorkshire.

Ese mismo día, 29 de Noviembre de 2012, también se celebraron elecciones en Middlesbrough donde consiguieron el segundo puesto, y en Croydon North donde tuvieron que conformarse con un buen tercer puesto.

UK_opinion_polling_2010-2015 Fuera del foco local, las encuestas comenzaron a dar al UKIP muestras de que sus intenciones de voto para unas elecciones generales estarían subiendo con fuerza desde comienzos de 2012 hasta situarse ahora junto a los liberal-demócratas peleando por el tercer puesto nacional, en torno a un 10% de los votos. Poco después en Febrero de 2013 conseguirían superarse a sí mismos con un 27,8% de votos para su candidata a las elecciones de Eastleigh.

Como puede apreciarse en gráfico adjunto, el crecimiento del UKIP se produce en detrimento, en general, de las dos fuerzas mayoritarias, el partido conservador y el partido laborista. A pesar de que no está aún cerca de ser un partido mayoritario ni mucho menos, sí que podría ser un partido decisivo en las próximas elecciones generales ya que cualquiera de los dos partidos podrían necesitarles.

Probablemente relacionado con todo esto en los últimos meses se están sucediendo las informaciones que relacionan a miembros del UKIP con el BNP (British National Party), que como he explicado previamente, formaba parte del National Front. El BNP mantiene una política inmigratoria racista y acosadora que “invita los inmigrantes y a su descendencia a irse a su casa de vuelta”. A la vez, mantiene un discurso anti-islamista cuyo principal argumento se basa vagamente en lo que consideran la “islamización de Reino Unido”. Este partido con el cual desde la prensa se relaciona al UKIP ha sido tildado por profesionales de la ciencia política y comentaristas de “fascista”, etiqueta que el partido ha rechazado.

Fundado en 1982 este partido consiguió casi un 2% de los votos en las Elecciones generales de 2010 y forma parte en el Parlamento Europeo de la Alianza Europea de Movimientos Nacionales junto a partidos como el Frente Nacional de Francia o Fiamma Tricolore, partido italiano escisión del fascista Movimiento Social Italiano de Mussolini que se negó a unirse a Alianza Nacional. En esta alianza europea también están el Partido Nacional Renovador portugués, también con un caro cariz nacionalista-ultraderechista y el Movimiento por una Hungría Mejor, del mismo tipo y con una amplia representación en la Asamblea Nacional Húngara.

Es destacable que tanto el Frente Nacional de Marine Le Pen como el UKIP estén consiguiendo en la actualidad un gran apoyo electoral fuera exclusivamente de la inmigración, tema estrella y recurrente de este tipo de partidos. Su crítica a las instituciones europeas está trayéndoles unos réditos electorales posiblemente inesperados para ellos mismos, ya que de esa manera consiguen atraer votantes que, en un principio, jamás se plantearían votar a un partido como Frente Nacional pero que en el tema Europeo mantienen una posición similar a ellos.

Podría decirse que en Reino Unido el UKIP es la versión amable del British National Party, ambos tienen unas ideas similares, pero el BNP mantiene una línea mucho más dura, abiertamente fascista, que también reduce sus expectativas electorales. Sin ir más lejos, John Tyndall, su fundador, afirmó que “El Mein Kampf es mi biblia” y David Cameron, conservador, advirtió que “Si votas al BNP estás votando a un grupo de fascistas… Se visten con traje y llaman a tu puerta amablemente pero siguen siendo nazis”.

La historia demuestra que en un contexto de crisis económica y política el voto tiende a polarizarse en opciones extremistas, sin embargo también hay que tener en cuenta cuánto de extremistas son esas opciones, pues partidos como el BNP quizás se pasen y sean tan radicales que sus expectativas electorales no sean buenas ni con ese contexto. Por ello hay que advertir de la aparición de partidos aparentemente novedosos y con ideas radicales pero dentro de lo que generalmente se consideraría aceptable, democrático o legal como el UKIP que combinan extremismo ideológico con un envoltorio populista que es capaz de movilizar a miles de votantes desnortados ideológicamente por el abandono de los partidos mayoritarios de sus más básicos principios en pos de su supervivencia en el poder al precio que sea.

El peligro de estos partidos, independientemente de su tendencia ideológica, es evidente. En Reino Unido la política abiertamente crítica contra la inmigración del UKIP junto con otras propuestas de corte derechista le ha reportado un notable apoyo electoral. Para evitar la fuga de votos por su derecha, el partido conservador en el poder ha adoptado recientemente una posición más dura porque determinados sectores del partido así lo reclamaban. Tras esto, las últimas semanas se están sucediendo las protestas anti-islámicas en distintas ciudades de Reino Unido organizadas por colectivos radicales de extrema derecha como la Liga de Defensa Inglesa y apoyadas por partidos más radicales que el UKIP y el partido conservador como el BNP.

En este clima de confrontación también se han producido detenciones en el bando contrario con 6 personas detenidas por planear un atentado contra la Liga de Defensa Inglesa mediante una bomba casera con clavos, varias pistolas, espadas, cuchillos e incluso un machete con el que pretendían asesinar a los radicales tras su manifestación.

El escenario político además no parece ir a mejor con las encuestas dando al UKIP ya cerca del 18% de los votos gracias al apoyo de la derecha más extrema y una población hastiada de la crisis económica que se agarra al partido como último recurso.

La situación política europea no es para nada halagüeña y tiene claros visos de empeorar a corto y medio plazo. Las Elecciones europeas son en un año y la tensión política irá en aumento. Sin embargo es probable que el discurso anti-inmigración del UKIP sea sustituido por otro antieuropeo igual de nocivo para la sociedad británica por su falta de base argumentativa, sustituida por mera retórica populista, que llevará el debate público por otros derroteros y que provocará, muy probablemente, que el partido conservador tenga que mover ficha de nuevo.

El UKIP probablemente no gane las Elecciones europeas, pero en el debate político de Reino Unido los demás partidos van a remolque. El peligro es que quien lleva el volante no sepa frenar a tiempo y los nacionalismos devoren la crisis como principal problema sin llegar a resolver el segundo.